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¡Ya! No va a regresar

El ABC para superar el truene

07 de noviembre de 2012
Por  Sandra Lucario   

'Sólo estamos dándonos tiempo', pensaste. 'Esta historia de amor no puede terminar así', te repetiste millones de veces mientras te limpiabas los mocos y te volvías un mar de lágrimas. Días después caíste en la cuenta de que el/la susodicho/a hablaba en serio y que entre ustedes nada quedaba, sólo las ganas de llorar al ver que su amor se alejaba y blah, blah, blah como canta Bunbury.

Y entonces te detuviste a respirar tres veces, pusiste Youtube en tu computador, buscaste y le diste play...

Sobreviviré de Gloria Gaynor jamás fue más cierta. Así, en español. Levantas la voz, el puño, miras al cielo y de repente te das cuenta del ridículo que estás haciendo. Volteas a todos lados, nadie te vio. Fiuuu. Te recompones y vuelves a ponerla, esta vez sin creértela tanto. Y vuelves a llorar.

¡Ya! ¡Bájale! La autocompasión jamás fue tan molesta como cuando la haces parte de tus días. Además, como te lo dijeron tus cuates durante horas eternas –entre tequilas, cervezas y vodkas–: nadie nunca jamás ha muerto de amor. No, ni siquiera Romeo y Julieta. 

Y como en tratar de entenderla se nos va la propia vida, mejor agárrala por los cuernos y supera tu truene en un, dos por tres.

Cinco situaciones, cinco realidades

Después de que te hicieron sentir la peor basura del mundo (con frases como  "Te mereces a alguien mejor", "Mi vida ha cambiado, tengo otras cosas más importantes" y estas otras) lo más lógico es que estés pensando en el suicidio... ¡Nada de eso! Lo primero que debes hacer es plantarte frente al espejo y pensar en la revancha... ¡Claro que te mereces a alguien mejor que a ese/a patán/a que jamás se dio cuenta de tu belleza, simpatía e inteligencia! ¿Que su vida ha cambiado? Ya veremos en unos años, cuando regrese arrastrándose a pedir tu perdón.

Marcador: Tú: 1; desgraciado/a: 0.

Ok, tu peor es nada y tú decidieron terminar por la buena, nada de dramas, simplemente dejaron de sentir lo mismo, al mismo tiempo. Lo intentaron muchísimo –salvar su relación–; sin embargo, finalmente se dieron cuenta de que tenía que tronar. Nada de que van a intentar ser amigos; no, no: ¡error! Además, acéptenlo, se odian aunque sea un poco. Lo mejor que pueden hacer es darse un tiempo, vivir libres del otro y, si algún día se topan, saludarse con gentileza. Punto. La distancia cura todas las heridas. 

Marcador: Punto para cada uno.

Resulta que hace un par de semanas te dijeron que lo suyo no podía seguir, que gracias por participar y a lo que sigue. ¿Perdón? Obvio tú no puedes con tanto rechazo, así que... digamos... te obsesionaste un poquito y empiezas la táctica "acoso". Le llamas de cualquier teléfono menos del tuyo, lo espías detrás de los arbustos, le envías regalos de amor para que nadie se atreva a acercársele y –como era de esperar– días después llega a tu casa una orden de restricción y adiós historia detectivezca de amor.

Marcador: Tú: 0; tu ex amor: 1.

Te pusieron el cuerno. Te enteraste. No fue la primera vez. Fue como la quinta. No volverás a creer en el amor. No volverás a confiar en el sexo opuesto (o en el mismo, según el caso). No vale nada la vida, la vida no vale nada. ¡Bájale! A ver, 'pérate, como para qué quieres a tu lado a un tipo infiel que, encima de todo, te presume que no fue una ni dos sino cinco veces. CINCO. Quítate a ese lastre de encima. Llora durante unas horas y luego mándalo directito a la barranca y búscate a uno que mínimo sea leal y se preocupe por tu corazón hecho trizas. 

Marcador: Tú: -10; desgraciado/a hdp: -10.

Era amor real. Ambos lo sabían. Pero el amor no es para siempre. Se quieren tanto que intentan ser amigos. Cada uno lleva sus vidas como si nada, llegan los fines de semana y –cada uno desde su trinchera– intenta sobrevivir al rompimiento de la rutina de estar el uno con el otro. Miran sus fotos. Escuchan sus canciones. Se llenan de recuerdos. Reciben llamadas de los papás del otro. Saludan por twitter a los amigos del otro. Se saludan por Whatsapp. La vida sigue, chavo/a. Agarren su pasado, envuélvanlo en una caja y piensen en el presente mientras disfrutan su recuperada soltería. 

Marcador: Punto para cada uno.

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