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Feliz día, correo (Historias de carteros) | Chilango.com

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Julio 2014
No. 128
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Historias de carteros

Feliz día, correo

Felicidades, señor cartero. Tomada de Notimex Felicidades, señor cartero.
09 de octubre de 2012

El oficio de cartero es uno de los más antiguos de país, desde la época de los aztecas ya existía esta dinámica de enviar y entregar mensajería y paquetería. Hoy, en pleno siglo XXII, y con todo y las nuevas tecnologías que nos brinda Internet (como el e-mail, el whattsapp y demás chats existentes), el oficio de cartero sigue vivito y coleando.

José Luis 

En todo el tiempo que estuve laborando en correos me sucedieron cosas desde chistosas hasta desagradables. Las más bonitas eran, sin duda, las que ocurrían cuando se festejaba el Día del Cartero. Todos organizábamos unas súper pachangas para consentirnos en nuestro día. No hablo de fiestitas, ¡no!, eran verdaderas fiestas, grandes y divertidas, con grupos como la Sonora Dinamita; había comida para repetir todas las veces que uno quisiera, y hasta para llevar. También se hacían las rifas que nunca podían faltar, regalábamos desde licuadoras y estufas hasta viajes. En cuanto a las cosas feas o extrañas sin duda están las veces que llegaban envíos con cosas prohibidas (como animales disecados en peligro de extinción). Antes, por ejemplo, llegaban paquetes con pieles de oso, patas de elefante o tortugas marinas disecadas y también en ocasiones llegaban armas, algunas ya no servían porque eran de colección, pero otras hasta traían las balas dentro.

Enrique 

Durante todos los años que trabajé como cartero tuve la oportunidad de conocer a muchas personas, antes no había tanta inseguridad y uno podía hacer amistad con los destinatarios sin que hubiera desconfianza. Pero ahora ya no es así. Todas las personas eran muy cordiales conmigo, recuerdo que fue tanta la amistad que incluso asistí a los sepelios de algunas. De todos a los que asistí sin duda el que más me conmovió fue el de Doña Juanita, una señora mayor que vivía sola y que, cuando le llevaba el recibo de la luz o del teléfono o cualquier otra cosa, siempre me preguntaba si de casualidad no había llegado una carta de sus hijos, y como nunca le mandaban nada siempre se ponía muy triste.

Víctor

Una de las cosas más desagradables de mi trabajo es cuando envían paquetes con cosas sucias, como ropa y zapatos. Pero por sucios no me refiero a un poco de polvo o tierra sino a que vienen llenas de cucarachas,  hongos y, bueno, virus y bacterias que provocan enfermedades. Lo que muchas personas no saben es que esa misma ropa es la que venden en los mercados y tianguis de la ciudad. Así toda sucia se la prueban. Yo, por eso, desde que estoy aquí no compro ropa en la calle. 

Cesar Antonio 

Conforme ha ido pasando el tiempo, el oficio de cartero ha cambiado mucho. Antes, por ejemplo, andábamos en bicicleta y ahora en moto. Una cosa chistosa que me pasó una vez fue que, en una entrega, cuando ya iba tarde, vi a un perro atrapado en Vallejo, y me seguí de frente, pero como dos semáforos me regresé porque me quedé con la tentación del perrito. De pura suerte lo volvía  ver y ahora es mi mascota. Otra vez una señora que siempre me trataba muy bien me pidió que llevara a su hija a la escuela, pero estaba prohibido y al principio me negué. Ah, pero cuando me acordé que el Día del cartero o en Navidad siempre me daba algo, pues accedí y lleve a su hija lo más cerca que pude de su escuela. Por fortuna nadie se enteró ni reportaron nada. Hoy sigo trabajando en el Servicio Postal Mexicano.

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