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Los rumores estudiantiles más cliché

Leyendas de escuela

17 de agosto de 2011
Por  Fernanda López   

Las escuchamos o las fomentamos. Nos asustaron. Nos hicieron reír. ¿De cuáles se acuerdan? 

La escuela está construida en lo que antes era un cementerio. No sabemos por qué, pero para fines legendarios, resulta que miles de escuelas fueron construidas sobre panteones. Si nos ponemos muy estrictos, es cierto: a lo largo de la historia probablemente en cada lugar de la Tierra alguien ha muerto. Basándonos en esto, que sería la única forma de tener tantas escuelas-panteón, ¿por qué nunca han visto fantasmas prehispánicos, o peor: dinosaurios?

 

En las escuelas religiosas dicen que se aparece el diablo. Sería más interesante si la historia estuviera complementada por otras de niños poseídos o cosas así. Eso sí sería una buena leyenda escolar. Además, ¿si no, para que vendría el diablo? ¿Porque sí, no' más? 


Maestros vampiros. No sabemos si es por la fiebre de vampiros que está viviendo la industria editorial, pero al recopilar las leyendas de esta nota, nos encontramos con muchos rumores de maestros vampiros. Usualmente son profesores de literatura o de historia, flacos y muy blancos, que llegan antes que todos al salón y son los últimos en salir. Es más, nadie los ve salir.

 

Los niños fantasmas de la biblioteca y el baño. Nunca faltan. Sólo un detalle, ¿qué niño iba a querer pasar la eternidad en la escuela? A menos que sea el fantasma del ñoño que siempre ganaba el "Spelling Bee", o el fantasmita bully con una seria pasión por ese pasatiempo, dudamos que alguien estuviera interesado en ahogar sus penas ahí. 

 

Fantasmas de conserjes. A diferencia de los fantasmas de alumnos, los de conserjes siempre van acompañados de un perfil de persona solitaria, sin nadie con quién compartir la vida. Entonces no está tan descabellada la idea de que decidan desahogar sus penas en la escuela. Lo que no entendemos es ¿por qué siempre aparecen trapeando o haciendo cualquier trabajo parecido si ya hay un conserje vivo que lo hace?

 

Animales sueltos. Por alguna razón, muchos niños llevan a sus mascotas a clases. De ahí surgen millones de leyendas sobre víboras, ratas, escorpiones, y demás animales que andan sueltos por la escuela. ¿Por qué siempre tienen que ser animales feos, y nunca perritos, o algo inofensivo?

 

Las razones del despido de los maestros. En la mayoría de los casos, cuando un maestro renuncia o lo despiden de la escuela, comienzan a surgir historias del susodicho: que le pegó a una alumna, que tenía sus queveres con algunas, que vendía drogas, y toda clase de debrayes. Lo que nunca nos van a decir es a qué alumna le pegó, o a cuáles se ligó. Sin embargo, lo triste es que en algunos casos, estas historias no son leyendas. 

 

Las cámaras de seguridad. En algunas escuelas tienen cámaras de seguridad en cada salón, e incluso en los baños. Los más hardcore presumen cámaras que además de video, graban sonido. Como muchos sospechan, la mayoría de estos aparatos son falsos, aunque no en el sentido de que sean cámaras apagadas, ni a eso llegan: son viles adornitos de plástico que pueden encontrarse hasta en catálogos de Betterware.

 

La comida de la tiendita de la escuela también es un misterio en algunas escuelas. En algunas la sacan de la basura, en otras de  animales muertos, otras de materias fecales, otras están podridas... en fin, los rumores son muchos ¿pero alguien deja de comprar? No. ¡Qué valientes, y qué buen estómago!

 

Las calificaciones de los trabajos. Sobre este tema surgen muchas teorías: que los maestros avientan los exámenes al aire, y los que caigan en determinado lado van a tener calificación aprobatoria, y los que no... pues no. Otros dicen que con tan sólo ver el nombre del alumno le ponen una calificación en automático. Unos más que ni leen los trabajos, y dependiendo de la pinta que de la presentación de la tarea, califican.

A lo largo de la vida, muchos nos hemos encargado de ver si es cierto, y hemos descubierto lo siguiente: lo primero no pasa, ningún maestro se toma la molestia de aventar, agrupar, y recoger exámenes. Lo segundo sí pasa. Algunos profesores han confesado subirle puntos a los alumnos que les caen bien, o ser más estrictos con los que no soportan. La tercera es muy frecuente.

Si siguen en la escuela intenten esto: cuando tengan que hacer algún trabajo largo, escriban en algún lado: "Si está leyendo esto, favor de subrayar" o cualquier cosa que no vaya al caso con el escrito. Si el profesor no contesta nada, lo más seguro es que ni valga tanto la pena esforzarse en los demás trabajos de esa materia. 

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