Porque los gimnasios no son únicamente pesas y aparatos para aumentar la poquísima –por no decir nula– masa muscular que recubre tu esquelético cuerpo, ni tampoco son lugares donde descaradamente puedes sacar tus peores miradas lascivas e instintos voyeristas, aquí te presentamos algunos templos que le rinden tributo a los dioses “oblicuos, pectorales y glúteos” entre otras deidades.
Estos no son los clásicos lugares donde los hombres gruñen mientras levantan pesas y las mujeres van maquilladas a la clase de aerobics, no, estos son gimnasios de a de veras, con entrenadores-dictadores, disciplina y mucho sudor.
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