Movimientos sociales y juveniles

Los mejores platillos con tocino del desayuno al postre

Todo comenzó con una protesta en la Universidad Iberoamericana durante una presentación del candidato del PRI en la casa universitaria. Los prejuicios clasistas indujeron a pensar que se trataba de “un hecho sin precedentes que los fresas protestaran”; que esos “juniors” decidieran tomar cartas en el asunto contra la candidatura monstruosa del actual presidente. (Claro, como si Hidalgo, Francisco I. Madero, Zapata o el propio Subcomandante, hubieran nacido pobres.) La travesura se volvió asunto masivo cuando se defendieron 131 alumnos de la Ibero de los títulos de “acarreados” por medio de videos de YouTube. Y nacieron los #YoSoy132, que inyectaron un aire fresco a la campaña electoral. El movimiento logró exhibir los vínculos entre el poder mediático y el poder político, y lo hizo eficazmente: exigió a los medios informar y a los políticos debatir con ideas, no con insultos ni falacias. Las contradicciones internas de los #YoSoy132 y sus posturas maximalistas los colocan, sin embargo, en el filo de la radicalización a causa de una falta de estructura, organización e ideales que sean capaces de concretarse en acciones útiles para la sociedad. Se notó su falta de experiencia en la protesta social; lo que concluyó con un desprestigio del movimiento. Uno de sus principales voceros se volvió conductor de un noticiero de Televisa. Y algunos grupos se han autonombrado #YoSoy132, nomás porque no quieren a EPN. Sin embargo, dos cosas sembraron en la conciencia nacional: la duda razonable contra los mass media, y la necesidad de afincar un frente ciudadano sólido que diluya los excesos del poder político.

Track 04: Another Geek in the Mall (Molotov y Roger Waters, con un globote de Attolini suspendido sobre Los Pinos)