Los divorcios de Marcelo Ebrard

Él flojito y cooperando

 
¿Afortunado en el juego, desafortunado en el amor? Todos los rumores se desataron cuando se confirmó lo que ya se especulaba: nuestro Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y la actriz y pintora Mariagna Prats se separaron. 
 
No, la pareja no duró ni un sexenio, el plazo que nuestros políticos ya establecieron extraoficialmente como la duración de su amor. Y ella –recordada  por su muy memorable: "Bienvenida yo"– no llegará jamás a ser primera dama del país.
 
La que significó la segunda separación matrimonial del carnal Marcelo ocurre a poco más de un año de que se realicen las elecciones presidenciales, en las que él ya dijo que quiere aparecer como candidato. La primera separación ocurrió antes de convertirse en Jefe de Gobierno, cuando estuvo casado con Francesca Ramos Morgan, a quien conoció en el Colegio de México, cuando ambos cursaban la carrera de Relaciones Internacionales.
 
Fuera del tema del corazón, Marcelo ha tenido otros divorcios sonados y aquí presentamos una lista de ellos. Jugando pulpo Paul, al final vaticinaremos cuál será el siguiente.
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Marcelo (Especial)
 

Su primer amor: El PRI

La primer ruptura amorosa importante de Ebrard fue con el PRI. Allá, a finales de la década de los 80 un desconocido Marcelo, bajo el abrigo del entonces regente capitalino Manuel Camacho Solís, inició sus andanzas políticas. Ocupó cargos como el de Secretario General del PRI, pero, al parecer, ya tenia problemas con ese amor, por lo que en 1995 rompió definitivamente con el partido tricolor.
 
Cada vez que se le pregunta a Marcelo sobre aquella etapa, no hace sino demostrar su línea con las conquistas: “Los caballeros no tenemos memoria”, responde y se da la media vuelta. Eso sí, como dicen los clásicos, el primer amor nunca se olvida.

Amor de verano

El siguiente –y aún más fugaz– enamoramiento de Marcelo, fue con el Partido Verde Ecologista. Esta relación fue tan rápida que ambas partes lo han superado por completo. Digamos que fue un free. Y es que el carnal no buscaba un compromiso: el verde lo buscó y lo lanzó como diputado federal durante tres años. Y eso fue todo. Jamás le perteneció en realidad ¡Ah, los amores de ocasión…! Eso sí: ésta fue una relación eco friendly.
 
 
Un crush verdadero
 
Marcelo se sacudió los romances del pasado y, con ánimo de seguir adelante en su activa vida de amores políticos, en el año 2000 fue abanderado por el Partido del Centro Democrático para la jefatura del DF. En esas elecciones conoció a Andrés Manuel López Obrador, y dicen que quedó deslumbrado desde el principio. Ebrard decidió abandonar al crush furtivo con el PCD y reconfortarse en los brazos de un amor más duradero: el PRD (por supuesto, representado entonces por AMLO).
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Ebrard y AMLO (Especial)
  

Si te vienen a contar 

En el 2005, el PRD nombró a Marcelo Ebrard candidato a Jefe de Gobierno al DF. Con esto nos quedó más que claro que la relación entre ambos iba en serio. Y aunque algunos personajes, aparentemente en un intento de distanciarlos, quisieron darles picones recordando el pasado de Marcelo con el PRI (y los otros), el corazoncito del PRD mantuvo sus ojos fijos en él. Al final, Marcelo convenció al partido amarillo para que le diera el sí a su candidatura.Eso ya era un compromiso muy serio ante la sociedad.

Lo que un día fue…

Aunque no es lo mismo, cuando un amigo se va, también duele. Después de las elecciones en Iztapalapa, Marcelo Ebrard tuvo que tomar una difícil decisión: Andrés Manuel o Juanito. ¡Qué dificil! AMLO lo encaminó a la jefatura de gobierno y Juanito era ¿mmh? pues… ¡Juanito! (o sea, una especie de ídolo en ciernes). Al final, como era obvio, Marcelo reiteró su amor incondicional al político tabasqueño. Lo malo es que perdió la oportunidad de hacerse amigo de esta especie de Púas Olivares de la política, o sea popular y noqueador.
http://www.youtube.com/watch?v=aydc8tEPLHY&feature=related 

El divorcio que viene

No es que seamos aves de mal agüero, pero la relación de Marcelo y Andrés Manuel parecía perfecta hasta hace poco. Mientras Marcelo inauguraba el Metrobús y el Suburbano, además de fomentar el uso de bicicletas y la toma de la ciudad, AMLO seguía de gira por la República pudiendo presumir que mucho de lo que hacía Marcelo lo había iniciado él. Todo era como un cuento de hadas. Un mal día se les apareció la tercera en discordia: una silla. Sí, una silla (con una banda cruzada al pecho.

Lo que parecía un cuento con final feliz está cerca de convertirse en una película de suspenso. ¿Qué sucederá con Marcelo Ebrard? ¿El amor volverá a su vida? ¿Irá por la presidencia por el PRD? ¿En alianza con el PAN? ¿Terminará peleado con AMLO?Y si es así, ¿buscará a Juanito?

Ay, Marcelo, nos tienes con el Jesús en la boca.