La mayoría de las registradas son llamadas falsas al 911. El Gobierno de la CDMX busca disminuir el número de estas llamadas por medio de una aplicación.

 «Nueve, uno, uno, ¿cuál es su emergencia?», dice una de las operadoras del C5 de la Ciudad de México. Al otro lado del auricular se escucha la voz de un menor que dice: «Me gustan muchos las pizzas». La operadora reitera la pregunta: «¿Cuál es su emergencia?».

De las 40 mil registradas cada día, 35 mil son llamadas falsas al 911. Desde el 9 de enero de 2017, las llamadas de emergencia que se realizaban al número 066 fueron enlazadas a este nuevo número, que incluye los servicios del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto de la CDMX (C5).

El C5 es el encargado de captar la información a través del video-monitoreo y llamadas telefónicas, con el fin de brindar a la ciudadanía servicios de seguridad pública, urgencias médicas y protección civil.

El problema de las llamadas falsas al 911

Lo que nosotros conocemos como llamadas falsas al 911 se catalogan como «llamadas de mal uso» y el C5 las divide de la siguiente manera: broma, insulto, llamadas silenciosas, llamadas de información y las llamadas falsas.

Las bromas son realizadas generalmente por niños. Los insultos suelen provenir de adultos y son contra personal del C5; en las llamadas de información, los usuarios hacen preguntas sobre la ubicación de algún lugar, por ejemplo. Las falsas son las más conflictivas, pues obligan a gastar recursos y tiempo en vano.

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«Nueve, uno, uno, ¿cuál es su emergencia?». Del otro lado se escucha la voz de un caballero: «se está incendiando la escuela». El hombre cuelga.

El licenciado Idris Rodríguez Zapata, coordinador general del C5 de la Ciudad de México, comenta que este tipo de acciones limita la eficacia de los operadores del 911. «Mucha gente se molesta porque no contestamos, pero las líneas están saturadas, en mayor tiempo por este tipo de llamadas», dice.

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Las llamadas falsas al 911 movilizan recursos

Las llamadas falsas al 911 obligan a movilizar patrullas, camiones de bomberos y ambulancias. No es raro que, al atender este tipo de llamados, los servidores públicos se accidenten, por lo que tienen que mandar otra unidad. De ese modo se pierde la posibilidad de atender una emergencia real y salvar vidas: «Ese tiempo perdido es la posibilidad que tiene una persona de vivir o morir», comenta Idris Rodríguez. 

«Nueve, uno, uno, ¿cuál es su emergencia?», del otro lado del teléfono se escucha la voz de un menor: «Ayuda a que no haya caza de ballenas en Japón». 

A pesar de todos los incidentes que propician este tipo de acciones, no hay una sanción para las personas que hacen mal uso de esta línea, «estamos buscando los mecanismos para que al menos la llamada falsa esté tipificada como delito», dice el coordinador del C5.

En el artículo 15, fracción VII, de la Cultura Cívica local se establece que quien solicite servicios de urgencias médicas, rescate o policiales sin necesitarlos se hará acreedor a una multa administrativa.

Otras medidas

Dentro de las llamadas que están catalogadas como no reales se encuentran las silenciosas, pero no son tratadas como falsas, porque es posible que los usuarios corran algún riesgo al contestar, así que se les da seguimiento.

Ante ello, la aplicación 911 permite formar una red de contactos en que el usuario puede notificar por medio de mensaje su situación de emergencia. También cuenta con un botón de pánico: en caso de que el usuario esté en riesgo, puede presionarlo durante tres segundos sin necesidad de hablar o teclear: «de esa manera, la policía llega hasta donde estás mediante el geolocalizador», cuenta Idris.  Para descargarla ingresa a: https://goo.gl/O04GvG 

Además, puedes pedir el servicio por medio de redes sociales, «en Twitter @C5CDMX hay gente trabajando 24/7, contestan de inmediato, es como un radio a la ciudadanía».

Con esta medida se planea agilizar las llamadas e impedir que se haga mal uso de ellas. Al descargar la aplicación, el usuario llena un formato con sus datos, lo cual ayuda en caso de que requiera ayuda médica especial y también como medida preventiva:  «Si vuelven a solicitar un servicio, no contestamos por el hecho de poner en riesgo a los cuerpos de emergencia y a las unidades», comento el coordinador.  

En los pasados terremotos de septiembre, las líneas del 911 resultaron de gran ayuda: se saturaron continuamente, pero la ciudadanía recurrió a internet, vía que permitió ofrecer un servicio mucho más efectivo.