La Moira, una casa embrujada en la San Miguel Chapultepec

Una de las colonias más pintorescas de la ciudad también tiene su lado terrorífico, basta con darse una vuelta por la calle José Vascocelos para descubrir una casa que te pondrá los pelos de punta: La Moira.

Si algo caracteriza a los niños pequeños es su instinto y la curiosidad. «Parecen de hule», piensan las madres por lo rápido que se reponen ante los accidentes de su día a día; sin embargo, no todos corren con la misma suerte, tal es el caso del pequeño que entró a La Moira para ya no regresar.

Corrían los años 70, cuando el pequeño Marco jugaba en la calle; de pronto, al ver la puerta abierta de una solitaria casa de la colonia San Miguel Chapultepec, entró para fisgonear, caminó por sus pasillos, guiándose por algunos ruidos que escuchó. En ese momento la curiosidad lo invadió más que el miedo, hasta que vio algo que lo marcó.

Foto: Karla Almaraz

En una de las habitaciones encontró colgado el pequeño cuerpo de otro niño. Marco corrió hasta salir de ese horrible lugar, llegó a su casa y contó lo sucedido, pero —como en la mayoría de los casos— los adultos creyeron que era una fantasía y así pasaron los años sin que nadie entendiera aquella macabra historia.

Una mañana, el niño —que ya no lo era tanto— decidió regresar a aquella aterradora casa para demostrar a los incrédulos que lo que vio no era obra de su imaginación, pero los planes no salieron como él esperaba.

Se dice que Marco fue encontrado en el interior de aquella casa, colgado de la misma manera en que años antes encontró al niño. Hasta el momento no hay una explicación lógica de lo sucedido, sus familiares nunca supieron si fue un asesinato o un suicidio.

Foto: Karla Almaraz

Los vecinos de aquella casa comentan que hay manifestaciones del más allá, como ruidos y gente que observa desde la ventana, situación que causa escalofríos, tomando en cuenta que el lugar no está habitado.

Hace unos años se intentó cambiar la imagen de La Moira, conviertiéndola en un Centro Cultural, donde se pretendía que las únicas manifestaciones dentro fueran artísticas, pero no duró mucho y cerró.

Actualmente en la casa se realizan algunos recorridos nocturnos con el fin de encontrar alguna presencia del más allá. También se comenta que adentro se hacen sesiones espiritistas y hasta que hay posesiones demoníacas.

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