Juegos chilangos de ayer y hoy: Stop!

Ahora que llegan las vacaciones, juega tú también

VÍA@Sandrink
Especial

Una de las cosas más divertidas que solíamos hacer cuando teníamos por ahí de 8 o 10 años era agarrar un gis y pintar en el suelo figuritas que iban desde un avioncito (en el que el reto era dar más de 10 saltos con un solo pie) hasta cosas más elaboradas, como un círculo dividido en muchas partes que representaban a diversos países, lugares a los que uno tenía que defender. ¿No se acuerdan? Hablamos del Stop!

Hagan memoria, ok, nosotros les ayudamos. El juego iniciaba con alguien que se agachaba y usando un pedazo de tiza (hagan el favor de leerlo con acento español: pedadho de tidha) pintaba un círculo en el suelo. Lo más normal es que girara sobre su propio eje dibujando un círculo grande y luego uno más cerca de sí mismo, pequeño.

El círculo grande se dividía en partes correspondientes al número de jugadores. Normalmente eran seis, cinco participantes y un retador. Cada participante debía elegir un país de acuerdo con lo que pensaba de él, a esa edad no teníamos mucha idea, pues éramos chamacos comunes y corrientes, no como esos niños genios que terminan la universidad a los 13 años. Nosotros sólo jugábamos, elegíamos al azar…

Vayamos por partes.

Lo primero que se necesitan son los jugadores, después un pedazo de gis blanco, un suelo y mucha energía (aquí se trata de correr, gritar bien fuerte y ser bueno para calcular).

Instrucciones:  

  1. Dibujar un círculo. Dentro de él se deberá hacer otro pequeño y, a su vez, a manera de pastel de cumpleaños, rebanar el círculo mayor, según el número de jugadores.
  2. Con ese mismo gis, escribir en el espacio elegido el país al que quieran representar, puede ser cualquiera, aquí no se discrimina por creencia política, ubicación geográfica, música o famoso de telenovela representativo.
  3. Debe haber un retador, quien se colocará al centro del círculo.
  4. Cada jugador deberá poner un pie en su espacio elegido. 
  5. El retador inicia el juego diciendo la famosa frase: “Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es…”. 
  6. En el momento en que el retador diga el nombre del país perjudicado todos deberán correr como alma que lleva el diablo hasta que él mismo grite “¡Stop!”. En ese momento se detendrán.
  7. Una vez que todo se haya calmado, el retador deberá calcular a ojo de buen cubero cuántos pasos necesitará para llegar al participante en cuestión. Por ejemplo: Si eligió a Brasil y éste ésta está a 2 metros y un cachito, el jugador podría mencionar algo como: “Estoy a tres pasos grandes, uno mediano y uno pequeño de Brasil”.
  8. Si acertó en el cálculo, el retador ganó y tiene un espacio entre los países a los que se les declara la guerra; si no, seguirá interpretando el odioso papel de quien anda declarando la guerra en contra de su peor enemigo que es el mundo entero.

El juego continúa hasta que los jugadores se cansen.

¿Les quedó claro? Un día nos vamos a poner a jugar y los vamos a invitar. Mientras, inténtelo.