Juan Ramón Sáenz, nos vemos en el otro mundo

¿Y ahora quién podrá asustarnos?

Especial
 
Nadie sabía si eran de a de veras o si eran puros choros, pero muchas veces las historias de fantasmas y demonios que escuchábamos en "La mano peluda" sí nos daban miedito. La primera vez que la voz de Juan Ramón Sáenz nos atrapó fue en nuestra época de primaria y secundaria, cuando le poníamos al 104.1 de FM para escuchar relatos de terror de personas comunes y corrientes.
 
¿Habrá sido por morbo…? ¿Habrá sido por qué no teníamos nada qué hacer..?
 
Obviamente nosotros –bien valientes como éramos– asegurábamos que lo habíamos escuchado por casualidad y que jamás creímos nada de lo que contaban. Lo cierto es que aquella vez nos llevó a escucharlo de nuevo y, peor, a quedarnos acostados, con las ganas de ir al baño entre las sábanas, con las piernitas apretadas y con el sueño ganando la batalla.
 
Porque sí, le teníamos mello a "La mano peluda", aquel programa que se transmitió por primera vez el 14 de agosto de 1995, con la voz de Rubén García Castillo, y que inmediatamente se convirtió en uno de los programas más escuchados y con más seguidores de la radio en nuestro país. Y es que, en esta ciudad, ¿quién no tiene al menos un relato de fantasmas?  
 
Su programa de "espantos", susto, miedo, ñaca-ñaca estaba muy bien hecho: la gente sabía cómo contarnos su historia, luego, ¡qué buenos efectos especiales!, el equipo de producción sabía muy bien qué botoncitos mover, a qué subirle, a qué bajarle, cuándo un crujido de ramas, cuándo una puerta vieja abriéndose, cuándo un maullido, cuándo una tormenta, cuándo un grito.
 
Pfft, piel chinita, chinita.
 
Durante los años que Juan Ramón dirigió "La Mano Peluda", su voz fue de las más populares; eso hasta febrero pasado, cuando dejó el programa, –le habían diagnosticado pólipos con displasia, eso dijo entonces–. 
 
Sus más acérrimos fans siempre lo recordarán por el exorcismo que le practicó a Josué, un muchacho que mató a su abuelita para sellar un pacto que había hecho con Lucifugo Rofocale –el mero chamuco, pues–, y por la plática que tuvo con Katia, una chica a la que supuestamente el demonio Astaroth poseyó mientras jugaba ouija.
 
Cada noche de las 10 a las 12 de la noche, Juan Ramón Sáenz abría el micrófono, el público –cualquiera que quisiera contar sus historias de fantasmas, algunas más bien chafas y falsas, otras buenísimas– agarraba el teléfono y nosotros prendíamos la radio y nos poníamos nerviocitos con los relatos. 
Juan Ramón dirigió "La Mano Peluda" durante más de 10 años, después condujo "Exalofrío" en radio y "Aquí se respira el miedo" en TV. Editó la revista "Archivos confidenciales Juan Ramón Sáenz de lo desconocido a los sobrenatural" y escribió los libros "Las historias ocultas de la mano peluda", "Posesiones demoníacas", "Aquí se respira el miedo’ y "Tábatha, una bruja verdadera".
 
Juan Ramón Sáenz murió a los 47 años por un paro respiratorio que le provocó una bacteria gastrointestinal. 
 
Nosotros te recordaremos, Juan Ramón. También YouTube, Twitter y Facebook.