Estar en el DF y no haber ido a la lucha libre es casi un pecado. No hay mejor desfogue que meterse en la Arena México, pedir tu cerveza en vaso de cartón y provocar a los luchadores hasta que se bajen a darte un zape.

La lucha libre es el espectáculo popular más divertido del mundo, muchas leyendas se han forjado sobre el ring: desde el Santo o Fishman, hasta el Negro Casas, el Dr. Wagner o Último Guerrero. Y la nueva generación de luchadores como Rush, Mr. Niebla, Volador o La Sombra siguen el paso de los grandes maestros.

Pero si nunca has ido y no sabes ni cómo comprar tu boleto, no te preocupes; vamos a darte una guía para que vayas y te conviertas en fanático (y sobre todo para que no pases por villamelón) ¡Los rudoooooooos!

El boleto

Hay tres opciones:

1) Que te presentes directamente en taquilla un día antes del encuentro para agarrar buen lugar. (Dr. Lavista No. 197 Col. Doctores, cerca del Metro Cuauhtémoc).

2) Que lo pidas con el ‘amo de los boletos’, pagando la obligada comisión.

3) Que llegues a la hora de la hora y aunque lo más probable es que encuentres en taquilla, no descartes que si tienes mala suerte, termines comprándole a los revendedores.

Si eres novato en esto y lo pides en taquilla, tienes la desventaja que no sabrás dónde te va a tocar. Si se lo compras a los revendedores, seguramente te lo van a vender casi al doble prometiéndote que son los mejores lugares disponibles (y te tocará en una orilla hasta atrás). Tu mejor opción es comprarlo en línea, así sabes exactamente qué asiento tendrás y, aunque pagues comisión extra, te sentirás más seguro.

Tip PRO: Los precios cambian según la fila. Revisa bien porque a veces de una fila a otra son 50 pesos de diferencia y es prácticamente lo mismo. Yo prefiero comprar junto a la rampa por la que pasan los luchadores ¡el mejor lugar! (Rango de precios: en un evento normal, de los $100 a los $380).

La entrada

Te revisarán en la entrada para ver que no metas un cuetón. A las mujeres les revisan la bolsa. Olvídate de llevar cámara profesional porque no podrás pasarla (aunque si la llevas hay un servicio que te la guarda y es muy seguro). Mejor la cámara de tu teléfono.

Pasando la vigilancia de la entrada, los acomodadores te llevarán a tu asiento. Es mejor pagarles 10 pesos de propina que estar buscando dónde te tocó, cosa que ellos saben perfectamente y te darán un programa de mano.

Tip PRO: No te apresures a comprar toda la botana en la tienda que está en la entrada. Solita llegará a tu asiento con solo estirar la mano. Es importante que ubiques los baños, después de cuatro cervezas tendrás que correr.

Los vendedores

Ya adentro encuentras de todo: papas, churritos, palomitas, pizzas, tortas, máscaras, juguetes y lamparitas. Una bolsa de palomitas cuesta $20. Un refresco, lo mismo. Dos cervezas en un vasote de cartón cuestan $60. Para que no estés sacando el dinero a cada rato pídele a tu vendedor de líquidos que te abra una cuenta y al final pagas todo, es más sencillo.

Los precios son fijos, no vayas a cometer el error de ponerte a discutir que por qué tan caro. Las transacciones son rápidas, con que grites “¡CHURRITOOOOS!” alguien se te acercará con un plato de esta deliciosa botana.

Tip PRO: la cerveza la dejan de vender antes de que comience la última lucha, así que ten tu provisión.

Las porras

Cada bando tiene su porra que los anima, como en el futbol. Los técnicos están frente a la rampa donde salen los luchadores y los rudos a los lados. Si te tocó un mal lugar puedes pedirles que te dejen estar con ellos, aunque como pago tendrás que gritar toda la noche bajo las órdenes del líder de la porra.

Pero lo divertido es lanzarle improperios a luchadores desde tu lugar. Es cuestión de práctica y confianza, así que ve cómo lo hacen los demás. Son clásicos el “Me abuuurroooooo” cuando están muy lentos, el “¡Se cae de hambreeeee!” o el “Vueltaa, vueltaaaa” cuando salen las edecanes a bailar entre cada lucha.

Tip PRO: Algunos luchadores tienen su propio grito de guerra. La gente apoya a Rey Bucanero con un “Uh uh uh uh” como de gorila. Haz lo que los demás en manada ¡déjate llevar!

El público y los luchadores

Olvídate de “eso es de nacos” no seas elitista. Ahí todos somos iguales, gritamos leperadas, zapateamos en el asiento y nos reímos como tontos. Seguro encontrarás al típico borracho que ya no sabe ni qué grita, al grupo de gringos que va al mexican curious, familias enteras, los jefes que llevan a su secretaria “para que se divierta” y últimamente se ve mucho hipster.

Si presionas mucho a un luchador rudo, es casi seguro que se baje del ring a “defenderse” (es decir, que te mentará tu mamacita) es divertidísimo.

Tip PRO: aunque los luchadores provocan a su público, no les avientes cosas. Además de verte mal, puedes provocar que los de seguridad te saquen.

La lucha nos encanta, no hay nada mejor que ver volar a alguien desde la tercera cuerda o presenciar un ‘máscara contra cabellera’. Y tú ¿has ido a la lucha? ¿quién es tu luchador favorito?