Edificios de bambú

Entrevista con su impulsor en México


Andrés Casares es arquitecto por la UNAM. Su trabajo reciente se ha enfocado en la investigación y aplicación del bambú a la construcción. En 2010, con motivo del centenario de la UNAM, Andrés construyó un pabellón a partir de este material para alojar la ceremonia en la que se depositó una “capsula de tiempo”. Pase Usted se acercó para conocer  más acerca de su trabajo y de las posibilidades que podría arrojar un material poco usado en la industria de la construcción mexicana.

Pase Usted: ¿Cuál fue tu primer acercamiento al bambú?
Andrés Casares: Creo que la primera vez que me asomé a la caña de un bambú fue una ocasión que quise colgar mi bici en mi casa con un sistema de poleas y un tubo que funcionara como nivelador, ese tubo terminó siendo un tramo de bambú, el cual perforé por el interior con la idea de pasar un tensor a través de sus diafragmas. Al día de hoy he tenido que cambiar las cuerdas pero el bambú sigue intacto.
En 2008 visité China por primera vez y quedé fascinado por las enormes estructuras de bambú que levantan como envolturas en torno a los rascacielos. Estos andamios alcanzan a medir cientos de metros y al parecer son edificados en tiempos semejantes a los que toma armar los andamios tradicionales. Quedé asombrado por la estabilidad, la solidez y la ligereza de estas estructuras.

PUD: ¿A qué necesidades específicas podría responder su uso en una construcción?
AC: Creo que el uso del bambú en la construcción tiende a abrir una nueva posibilidad tecnológica. Pienso que su naturaleza es muy particular como para pretender sustituir el acero, los polímeros u otros materiales, sin embargo, tiene un potencial que estamos buscamos develar mediante estructuras cuyas formas geométricas respondan a un comportamiento mecánico específico como el del bambú. No podemos pretender reemplazar materiales estandarizados, el bambú es único en su composición y debemos diseñar a partir de esta cualidad. Buscamos desarrollar estructuras cuya edificación no pueda concebirse en otro material o idealmente sea bambú.

Existen dos vertientes muy claras en cuanto a su uso en la construcción. La primera es mediante la fabricación de laminados y perfiles  prefabricados a base de fibra de bambú; en este aspecto dependemos directamente de su industrialización. La segunda es mediante el empleo directo de la caña como un material que por su naturaleza es resistente, esta linea constructiva representa un sistema constructivo más orgánico, más artesanal y no por esto menos complejo.

Actualmente su uso está limitado principalmente por dos factores: 1. la incertidumbre de su durabilidad y vulnerabilidad a factores climáticos como la humedad, el sol o el fuego y 2. la consecuente aceptación cultural. Hace unos meses iniciamos un proyecto de investigación en la UNAM que tiene como objetivo esclarecer estos temas además de crear bases científicas que puedan sustentar normas constructivas y avalar proyectos arquitectónicos.

Regresando a la pregunta, creo que su uso en la construcción podría responder a solicitudes emergentes como las que presentan los desastres naturales, en la construcción de invernaderos, escuelas o desarrollos rurales en pequeña y mediana escala así como domos para eventos o ferias comerciales en una mayor escala. Creo que la aspiración más inverosímil que podría ambicionar el bambú sería un edificio de muchos niveles.

40681La UNAM fue uno de los espacios pioneros
La UNAM fue uno de los espacios pioneros (Armando Moreno Sánchez y Andrés Casares)


PUD: ¿Qué implicaciones económicas y sociales podría tener su uso generalizado en la industria de la construcción?
AC: En principio, el bambú es una planta que crece a una velocidad asombrosa, esto, sumado a su alta regeneración de materia orgánica permite que su cultivo sea relativamente fácil, económico y altamente benéfico para la reforestación. Por su parte, los rizomas o “raíces” del bambú tejen una retícula subterránea que proporciona estabilidad a los suelos evitando el deslave de laderas en zonas de alto riesgo como son las sierras de Veracruz, Chiapas, Puebla y Oaxaca.

Es un recurso cuya relación ligereza – resistencia es muy generosa para la construcción, en especial para cubiertas, techumbres y puentes. Si suponemos que su comercialización logra un desarrollo sustancial y pudiera representar un complemento en la industria de la construcción, creo que obtendríamos grandes beneficios ambientales así como amortizaciones de costos en relación a otros materiales cuyos precios constantemente incrementan.

PUD: ¿Cuál crees que sería su impacto en las economías locales que producen éste material?
AC: Gracias a su capacidad de adaptación y rápido crecimiento, el bambú es un material muy noble y su comercialización es muy rentable. Prácticamente todas las costas de México cuentan con las cualidades climatológicas ideales para acoger el cultivo de bambú, por lo que su industrialización brindaría una posibilidad más de desarrollo en nuestro país. Las aplicaciones son infinitas, desde productos artesanales y fabricación de herramientas, hasta en procesos en las industrias de la construcción, alimentaria y textil. Sus beneficios serían perceptibles en diferentes ámbitos.

PUD: Con respecto a la estructura de bambú que construiste en el 2010, ¿Qué aprendizaje pudiste extraer de la experiencia?
AC: Creo que el mayor aprendizaje fue el de ejercitar la paciencia y la perseverancia ya que como proyecto experimental, su desarrollo tuvo un proceso lento y en un principio poco factible. Una vez aprobada la construcción, lo demás fue supervisar y gozar de su edificación.
Definitivamente el pabellón fue un profundo acercamiento al bambú como material constructivo y a la comprensión de la geometría como base elemental de las estructuras. Ahora el proyecto trae consigo un torrente de inquietudes en las que estamos trabajando. Este proyecto no hubiera sido posible de otra manera, la participación de diversas dependencias universitarias e instituciones y por supuesto del laboratorio de estructuras de la UNAM fue indispensable para el desarrollo. 
Me queda una inquietud enorme respecto a los alcances constructivos que puede llegar a tener esta extraordinaria planta.

PUD: En tu opinión, ¿Qué proyectos de arquitectura en México piensas que proponen las soluciones más innovadoras a su contexto?
AC: Ciudad Universitaria me parece que es el mejor ejemplo de planeación y proyección a futuro que se ha gestado en el país. A casi 60 años de su inauguración, CU es un riquísimo recinto cultural, ecológico, artístico, científico y tecnológico enclavado en la ciudad.
La biblioteca Vasconcelos como una propuesta que vincula espacios verdes con espacios culturales y públicos, el impacto ecológico del Parque Ecológico de Xochimilco, las iniciativas para fomentar el uso de la bici, las ciclovías y calles peatonales que se han impulsado en la ciudad, el Parque Tezozómoc en Azcapotzalco como reciclaje de un esqueleto industrial convertido en espacio recreativo y de esparcimiento, la escuela de artes plásticas de Oaxaca de Mauricio Rocha que da sustento al uso de la tierra compactada como elemento constructivo, el proyecto conceptual de regeneración del río de la Piedad de Taller 13 que apuesta por recuperar la convivencia con el agua, el sistema del Metrobús que me parece que ha transformado avenida Insurgentes en un espacio más vivible y el MUAC como un museo de vanguardia que alberga la mayor colección de arte contemporáneo del país.