Candidatos en debate ciudadano

Ciudadanos al grito de #YoSoy132

CNNMéxico

Ustedes dirán que estuvo chafa, que no hubo fotos al revés, escotes pronunciados, ni mirreyes extremadamente bronceados. Puede ser; sin embargo, nosotros encontramos lo mejor del debate entre los presidenciables, bueno menos uno, el chico del gel, quien advirtió que no iría, y, en efecto, dejó su asiento vacío.

Aquí nuestras impresiones.

¿Y el Circo Romano?

Una de las cosas por las que más nos llamaba la atención este debate era el formato, nos imaginábamos un auditorio de la IBERO –o de la UNAM– con cientos de estudiantes mostrando pancartas y gritando consignas contra los candidatos. Afuera habría otros tantos universitarios esperando a que salieran la y los candidatos para increparles y gritarles de cosas… Pero, ¡oh, sorpresa!, no pasó nada de eso, el debate se realizó a puerta cerrada, en las instalaciones en las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y las preguntas realizadas fueron enviadas por los estudiantes vía internet. ¿Y la sangre dónde quedó? En fin show no hubo.

Moderadores…

Para todos aquellos que se burlaron de Lupita y de Javier Solórzano por su forma de conducir, esperemos que éste les haya demostrado que hacerlo no es cosa fácil. Los moderadores del #DebateYoSoy132 se la tomaron tan en serio que por momentos se veían nerviosos y hasta tartamudeaban ¿Ahora comprenden por qué Lupita sonreía tanto? Nada tenía qué ver el sueldo. ¡Verdad que Julia sí necesitaba usar ese atuendo escotado y sensualmente ceñido a su delicioso cuerpecito para no ponerse nerviosa durante los contados segundos que estuvo a cuadro? ¿Verdad que no es lo mismo verlo que hacerlo? Eh, eh.

¿Ya no puedo hablar?

Los chavos del #YoSoy132 intentaron que el debate que organizaron fuera mas activo y dinámico que los del IFE. El formato indicaba que, de acuerdo a la fase en que se encontrara (fueron tres), cada candidato tenía cierto tiempo para responder, replicar y contra replicar, pero no sólo ellos tenían limite de tiempo, los estudiantes que les realizaban las preguntas y las réplicas también. Este formato fue bien pensado excepto por dos cosas: nadie contaba con las fallas técnicas que se presentaron a lo largo del debate (se escuchaban ruidos, se congelaba o saltaba la imagen), además el tiempo que les dieron era tan poco que ni los estudiantes podían terminar sus preguntas. Muy diferente hubiera sido sí durante esas fallas la imagen se hubiera congelado en el escote de alguna edecán. ¿Para qué queríamos ver al candidato Quadri mirándonos fijamente? Yuck, nos sentimos como… ¡edecán con escote!

¡Las reglas, las malditas reglas!

Quienes nunca han jugado béisbol no nos dejarán mentir: cuando ven un partido por primera vez resulta muy aburrido y enredoso, por aquello de las “reglas”. Algo parecido ocurrió anoche. Nos tuvimos que chutar a los moderadores explicando las reglas entre cada fase (la primera: se elegían sobres con las letras A, B y C, debían de responder sí o no, tenían dos minutos para hablar y 45 y 30 segundos de réplica y contra réplica.  La segunda: varias preguntas y 5 minutos para contestar cada una, en la última de plano ya todos se hicieron bolas y les valió si se habían pasado o no de tiempo).

Tanta explicación nos llevó al aburrimiento y nos hizo pensar: ¿de verdad no hay otra forma de hacer debates políticos? ¿De verdad todos tienen que tener reglas tan raras, extrañas y aburridas?

¿Y los ataques y las descalificaciones y la guerra sucia?

Sabemos que lo importante son las propuestas, pero –no nos dejarán mentir– los dimes y diretes entre candidatos son como la sal y la pimienta en un platillo, lo pueden empeorar o mejorar, pero nunca dejarlo igual. Aquí, lastimosamente, no hubo nada de eso, no pasó de un par de menciones de Josefina “Cuchi Cuchi” Vázquez Mota sobre Andrej Manuel, o de Quadri pidiéndole explicaciones a AMLOVE y a Chepina, o del Peje hablando sobre los viajes al extranjero de Enrique Peña Nieto (Miami). Quitando eso no hubo nada más. Buuuh, qué chafa. Ok, sí muy civilizados, se los celebramos, pero de que existen propuestas totalmente contrarias, existen y era momento de defenderlas.

El ausente…

El que faltó al debate, quesque porque no había condiciones de imparcialidad y de neutralidad, fue el candidato del PRI: Enrique Peña Nieto. Pero viendo el debate y como se realizó ni siquiera tenía que preocuparse por ser objeto de ataques verbales, ni mucho menos físicos en su contra. Es más, hasta le hubiera servido porque, a fuerza de ser sinceros y usando el ejemplo del dicho “Lo que se ve no se juzga”, no hay punto de comparación entre el #Debate132 y lo que le sucedió hace algunas semanas en la IBERO. Acá todo fue tranquilito y bien elegante.

http://www.youtube.com/watch?v=c3eStmvy17c&feature=related