De las formas de comunicación II

Revista Chilango

Frases y decires confusos

¿A qué hora sales por el pan?

Nada tiene que ver con hábitos alimentarios y sí mucho con la intención de comerse un bizcocho.

¿Qué: pa’ cuándo el remojo?

La gente lo cuestiona al que estrena algo. El aludido nunca da una fecha. Todos simulan que entienden lo que significa “el remojo”. Pero no. Nadie lo sabe.

Nos vemos mañana, primero dios

Si primero van a ver a Dios, seguro llegarán tarde a la siguiente cita. Otra excusa para la impuntualidad.

Si dios me da licencia

En el DF es tan absurdamente sencillo obtener una licencia de manejo que los oriundos se sorprenden de que en algunas partes del mundo haya incluso que hacer exámenes para conseguirla. Aun así, hay quienes prefieren solicitársela a dios.

Hoy que salí de tu humilde casa

Hay un rotundo caos en los adjetivos posesivos cuando se habla de moradas. En la frase anterior, con “tu humilde casa” el interlocutor pretende decir “mi humilde casa” y, de paso, tener un gesto de cortesía con el otro, quien tendrá la obligación de responder “gracias” aunque no le haya gustado que le dijeran “humilde” a su hogar.

Pérate

Aunque es un apócope de “espérate”, suele significar “detente”, no sólo “aguarda”. Por ejemplo: si un niño le está jalando el pelo a una niña y ella le dice “pérate”, no le está solicitando que reanude dicha actividad más tarde, sino que la interrumpa definitivamente. Se utiliza como sinónimo el vocablo yastate en tono imperativo.

Armarla de pedo, de tos o de jamón

Ha resultado imposible rastrear el origen de dichas expresiones; descifrar cómo podría ensamblarse algo mediante flatulencias, movimientos convulsivos del aparato respiratorio o rebanadas de carnes frías, y que de alguna manera ello significara “causar líos”, pero así es en el DF.

¡Pus qué!

Normalmente pronunciada como preámbulo de una pelea a golpes que nunca ocurrirá, dicha frase es una franca provocación al oponente, quien, también limitado lingüísticamente por la ira, responderá con la misma frase una y otra vez.

De necesidades fisiológicas

A orinar o defecar, en general, suele decírsele “hacer del baño”.

Sin embargo, a comer no se le llama “hacer de la cocina” ni a dormir “hacer de la cama”.

Particularmente, a orinar se le conoce como “hacer del 1” y a defecar, “hacer del 2”.

Ninguna otra necesidad se encuentra numerada.

Escamarse

Equivale a “asustarse”. En otras latitudes las gallinas suelen ser referentes de criaturas asustadizas, pero al parecer en el DF se les considera poco valientes a los seres marinos. Cuando alguien “se escama”, a veces lo expresa mediante la frase “ay, nanita”.

Insultos mediante los miembros superiores

Mientras que algunas señoras recatadas y ya entradas en años siguen “pintando cuernos” –consiste en mostrar el dorso de los dedos índice y meñique, mientras que con el pulgar se sostienen el medio y el anular en el interior de la mano–, los más recurrentes son:

Dedo o pito

Se muestra con contundencia el dedo medio, ya sea con el resto de los dedos bien contraídos hacia dentro o solamente flexionados, a modo de chaparra compañía del líder.

Huevos o cremas

Esta seña, a diferencia de la anterior, no guarda similitud alguna con lo que pretende representar. Se elabora mediante el contacto de las yemas de los dedos índice y pulgar de una misma mano. Hasta ahí, parece la seña de “ok”, “perfecto” o “todo bien”. Ahora, hay que contraer el resto de los dedos (medio, anular y meñique) hacia abajo, para que queden doblados sobre sus propias falanges. Manteniéndola en dicha postura, se hace con la mano un suave movimiento horizontal (de izquierda a derecha si la seña se efectúa con la diestra, y viceversa se hace con la siniestra). Cabe señalar que personas sumamente conservadoras, o bien, de ciertas generaciones, tienden a hacer la versión plan- tígrada de esta seña, con todos los dedos contraídos y ningún par de yemas en contacto, lo que asemeja definitiva y rotundamente a la garra de un oso grizzly.

Mentada de madre

Significa “vaya y sostenga intimidad física sexual con su progenitora”. Se representa con un movimiento, veloz y contundente, similar a lo que en el box se conoce como uppercut, solamente que en este caso el puño debe terminar detrás de la propia espalda y el codo apuntando hacia el cielo.