Cumpleaños al estilo chilango

Pamela Correa, de OnceTV nos cuenta cómo le fue

Cortesía

Entre más años cumplo, más grande es el festejo ,y entre más grande es el festejo, más cantinas caben en él. Por eso decidí subirme a un autobús con algunos de mis mejores amigos y emprender un viaje al Centro Histórico de la Ciudad de México para adentrarme al mundo de las cantinas.

Para soplar con fuerza la nueva velita que se sumó a mi pastel, decidí tomar aire (y alcohol) en las calles y cantinas de mi ciudad. Fue difícil elegir entre tantos buenos lugares que, mmm, digamos, calman la sed de los chilangos, pero finalmente, por su historia, concepto y atención, escogí tres.

Un tranvía decorado al estilo de los años 20 nos esperaba a mí y a mis invitados en el Palacio de Bellas Artes; al subirnos nos recibió el guía, Nacho Acosta, con una copa de vino para abrir paladar. Avanzamos y dejamos atrás el Palacio, y envueltos en el ambiente del tranvía, llegamos a nuestra primera parada: Pulquería la risa (Mesones 55).

Ahí o te olvidas de la espeluznante leyenda urbana de que el pulque se fermenta con caca de vaca metida en un calcetín o no disfrutas. Esta pulquería, atendida por Don Chucho, abrió sus puertas en 1903. Desde entonces no ha dejado de atender a todo tipo de personajes, desde refinados burgueses hasta valerosos revolucionarios, sin dejar de lado a políticos, escritores y artistas.

En su carta, que en realidad es un pequeño pizarrón con letras de plástico, encontrarás pulque natural y curado (preparado con fruta natural, verduras y semillas). ¿Quieres saber un dato curioso? Ponerles nombres diferentes o divertidos a los vasos –como lo hacen ahora muchas cafeterías famosas– no es nada nuevo. En las pulquerías se ha hecho desde hace decenas de años. Por ejemplo, el actual vaso chico, anteriormente era llamado “chivo”, ya que era servido en jarros verdes adornados con una cabeza de chivo. Lo que conocemos como tarro era llamado “jarra”, y la jarra moderna era llamada “reina” .

 

Entre los sabores más pedidos de la carta está el de avena, que se sirve espolvoreado con canela, sobre todo en el desayuno; también piden mucho los de nuez, piñón y piña (para la niña). Cabe mencionar que el de tomate es uno de los favoritos de los visitantes, ya que antes de servirlo, Don Chucho pone limón, sal y salsa Valentina en el fondo del vaso escarchado. ¡Una delicia! Mientras lo bebes, escucharás de fondo canciones peculiares, como temas de OV7 en versión de  banda… sin duda, es un ambiente muy completo.

 

Después de ese gran inicio nos fuimos caminando  a la mezcalería El mexicano,  que se encuentra a tan sólo unos pasos de la pulquería, sobre la calle de Regina.  Este lugar ayuda a difundir microcervecerías  mexicanas de producción artesanal y mezcales de estados como Oaxaca, Durango, Michoacán, Guerrero y el Estado de México. Desde luego, no pude dejar de probarlos. Me recomendaron tomar un mezcal que al momento de servirlo tenía muchas “perlas” en la parte de arriba, es decir, burbujas que indican que el mezcal tiene un alto nivel etílico. Si quieres algo más exótico, en la carta también tienen pulque de Texcoco mezclado con sabores más “contemporáneos”, como maracuyá . Esta mezcla de sabores hace que El mexicano, en la calle peatonal de Regina,  sea el escenario ideal para una buena noche entre amigos. En resumen, es un local moderno que no deja de ser acogedor.

 

Continuamos caminando,  pero esta vez para  subirnos de nuevo  al tranvía que nos llevó  a  un lugar elegante y lleno de historia: el Salón luz (Venustiano Carranza y Gante) llamado así porque estaba ubicado frente a la Compañía de Luz y la gente lo reconocía más fácilmente con ese nombre. Es el mejor lugar para terminar la noche.  Esta cantina fue inaugurada en 1914, y sus fundadores eran de origen alemán, por eso mantiene dentro de su carta platillos de ese origen. La barra es pequeña, pero muy tradicional, sus  gabinetes, mesas y sillas son las de una cantina típica, así que la atmósfera es inmejorable, al estilo vintage, con todo y puertas antiguas de madera .

Ahí la comida no tiene comparación: ¡hay de todo! Pinchos, carnes frías, quesos… pero la especialidad de la casa es la deliciosa  torta salón luz, con milanesa, salchicha Frankfurt y queso. Igualmente deliciosa es su carne tártara, preparada en tu mesa por el servicial gerente de la cantina, Rogelio Cruz. Para acompañar tu platillo te recomiendo uno de los múltiples licores de la carta. En cuestión de bebidas, la especialidad es la sangría y una mezcla especial llamada “ Rosita”, que se recomienda a las personas que vienen “enfermitas”  (o sea crudísimas ). Aunque  nosotros  todavía  estábamos en plena fiesta, la tomamos … por si acaso.

Y así, entre pulques, mezcales, tequilas y cervezas artesanales, seguimos brindando y esperando con ansias mi siguiente cumpleaños, en el que podremos seguir recorriendo lugares que nos contagien con su ambiente. Así  sí se antoja cumplir años ¿no?

 

Si no conoces a Pamela, prende tu televisión de lunes a viernes, de 7:15 pm. a 7:45 pm en Once TV.