Cosas que debes saber antes de mudarte al DF

En chilangolandia la vida es más sabrosa

Foto: Cuartoscuro

Vamos chilangos, que se vea esa hospitalidad: es un hecho que mucha gente de los estados vienen al DF a estudiar, a trabajar o nada más porque quieren venir a probar algo de la locura defeña. Aquí todos son bienvenidos: es común estar en una reunión y que la mitad de la gente no sea de aquí ¡nos encanta tener a gente de todos lados!

Sin embargo, adaptarse a nuestro estilo de vida no es sencillo y muchos se sacan de onda al ver que tardan más de una hora en llegar a su trabajo o que no pueden ir a su casa a comer y regresar a la oficina, como harían en la mayoría de los estados.

Preguntamos a algunos “foráneos” qué fue lo más difícil a la hora de venirse a vivir para acá ¡Y esperemos que esto sirva de guía si planeas residir en la Ciudad de México!  

Las rentas en la ciudad son altas

Muchos llegan con la idea de rentar algo por 2500 pesos: olvídalo, ni los cuartos de estudiantes cerca de CU cuestan eso. Tal vez encuentres algo por ese precio en la periferia, pero una buena regla es que no se te puede ir más del 25% de tu salario en alquilar o no la vas a librar. Otra buena opción es compartir gastos con uno o dos roomies: sabemos que en otros estados consigues una casa completa por 4000 pesos, pero acá los caseros son muy manchados.

Es mejor rentar cerca del trabajo, aunque cueste más caro

Si no te alcanza, por lo menos asegúrate de vivir cerca de una estación del Metro porque el desgaste en tu viaje es terrible: si vives en el norte y trabajas en Coapa vas a haber deseado pagar 1000 pesos más de renta que pasar una hora extra en el transporte público. Y olvídate de tu espacio personal: viajarás apretado y algunas veces colgando de la puerta de un microbús. 

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¡Pregunta sobre el lugar para vivir!

Cuando te pones a buscar casa es seguro que encuentres rentas baratas en colonias que se ven céntricas, pero que la verdad el ambiente está pesado en la noche. Sabemos que no vas a llegar a vivir a la Condesa, pero hay muchísimas opciones por un precio razonable. Lo mejor es conseguirte a un amigo chilango que te oriente en cuáles son buenas (todos lo sabemos) y en cuáles es mejor huir aunque el precio de la renta suene tentador ¡no te hagas el valiente!

El tiempo no alcanza

Ignoramos qué ecuación espacio-tiempo rige en la Ciudad de México, pero cuando ves el reloj ya es la 1 de la tarde y poco después, ya es la hora de salida: definitivamente el tiempo no alcanza por el acelere chilango. Es por eso que vas a ver a mucha gente desesperada en la calle y tal vez hasta te toque enojarte con la mesera porque se tardó 10 minutos con tu sopa. Nuestro mejor consejo es: relájate y organízate, solo así te alcanzará el tiempo. ¿Ir a tu casa a la hora de la comida? Ni lo pienses.

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La gente es amable

¡JA! Tal vez pienses que nos volvimos locos al decir esto, pero en general puedes pedirle ayuda a cualquier persona si no sabes cómo llegar a algún lugar. Alguien de Coahuila nos contó que lo que le gusta de la ciudad es que cuando va en su carro puede pedirle indicaciones a alguien por la ventanilla. En otros lados huyen cuando te acercas ¡con confianza!  

Tus fines de semana son sagrados

Si tienes la suerte poder hacer tus actividades entre semana y descansar sábado y domingo, aprovecha: puedes hacer todos tus pagos ya que hay sucursales de bancos abiertas (medio día, los sábados) y la mayoría de los servicios los puedes pagar hasta en el súper. Después de una semana de locos, el fin de semana es para relajarte y visitar lo bonito de la ciudad.  

Carga un libro a todos lados

¿Llovió? Se va a parar el Metro ¿Que llovió más fuerte? Seguro se inundó el Periférico ¿Vas en auto sobre Insurgentes y hay marcha? Espérate a que todos pasen para que avances. Todos sabemos que el caos impera, así que lo mejor que puedes hacer es sacar un libro y ponerte a leer. Tu jefe no te la va a armar de tos, porque sabemos que cuando hay marcha no pasa ni Mancera.

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Aunque hay comida por todos lados, no debes de comer en todos lados

El estómago chilango es capaz de soportar los embates de las quesadillas de la esquina, las tortas de tamal y los tacos de suaperro. Pero mejor aléjate de ellos hasta que te acostumbres: en serio, aléjate porque no queremos que te enfermes a los pocos días de haber llegado. 

Es tu turno ¿qué consejo darías a quien piensa mudarse a la ciudad?