Xochipilli: el club de consumidores de marihuana más grande del país

«En este país, respecto a la marihuana, sólo tienes un derecho: úsalo».

El Club Cannábico Xochipilli, el más grande del país.
Foto: Memo Bautista

«En esta casa la marihuana es legal», se lee en una calcomanía pegada en la pared. «Cosecha tus derechos», dice en otro muro, con letras de colores y debajo de instrumentos para jardinería. Dentro de este departamento de la colonia Bondojito, un breve grupo de personas se ha reunido para discutir la organización de un evento.

Aquí no se bebe café caliente para discutir cada punto. En su lugar, hay una pipa con extracto de cannabis en ceras —un bong con wax, le llaman los entendidos—; alguien más allá, sentado en un sillón, forja un carrujo de hierba. No es para menos: esta es una junta del Club Cannábico Xochipilli, el club de consumidores de marihuana más grande del país.

«Somos un grupo de ciudadanos que quieren ejercer un derecho», cuenta Jasiel Espinoza, presidente del club. «Nosotros no cultivamos ahora porque eso es ilegal. No somos activistas. Nosotros lo que somos es un club de consumidores. Públicamente somos consumidores y nos suministramos como podemos».

¿Qué hace exactamente un club cannábico?

Foto: Memo Bautista

El Club Cannábico Xochipilli ofrece a sus socios asesoría legal y psicológica. También informan sobre el uso terapéutico e industrial de la planta. Organizan foros para discutir la legalización de la mariguana y realizan actividades educativas para informar sobre los últimos descubrimientos científicos relacionados el cannabis. Se trata, sobre todo, de erradicar mitos y prejuicios con respecto a la planta. Por supuesto también defienden el consumo recreativo. Lo que buscan es tener acceso de forma legal y seguro a la marihuana para cualquier uso.

«El club está dividido en varios sectores», comenta Jasiel, quien además es estudiante de derecho en la UNAM. «Está el sector recreativo, es la banda que siempre hace presencia fuerte en los eventos. Está el equipo jurídico: integrantes del club y un despacho de abogados que nos apoyan. Y la parte médica, integrada por miembros y el doctor Rubén Pagasa, que es un médico registrado ante la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) para poder importar el aceite de CBD».

Hace un par de años la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó el consumo recreativo de la mariguana a la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), a quienes la COFEPRIS había negado la autorización para sembrar, producir y consumir marihuana sin fines de lucro. La noticia llegó a oídos de varias personas interesadas en la liberación de la marihuana; entre ellos estaban Jasiel y Rafael Prado, otro estudiante de derecho. Fueron estos últimos quienes decidieron impulsar un club para consumidores. Su idea era crear algo similar a los club similar a los clubes que existen en España.

«El 4 de diciembre de 2015, nos juntamos en el Sanborns de los azulejos con muchos otros del ambiente cannábico para plantear la idea. Karina Malpica (psicóloga creadora del sitio Mind-Surf) fue la que convocó. Nosotros llegamos con la idea de un club cannábico. Empezamos a tener reuniones y como para marzo o abril ya estábamos en el notario firmando escrituras».

Es común encontrar a miembros del Club en festivales dedicados a la cultura del cannabis, durante la marcha por la legalización y en los eventos púbicos para pachecos. Fue en esos festivales donde comenzaron a difundir su idea, además de solicitudes para quien quisiera formar parte del club. En algún punto, contabilizaron 1800 solicitudes; tuvieron que hacer una depuración porque no todos los formatos estaban debidamente llenados. La lista quedó en 1400 personas. Un número que convierte al Club Cannábico Xochipilli en el grupo de pachecos organizados más grande del país.

Tu único derecho

Foto: Memo Bautista

«Queremos crear una sociedad autosustentable», asegura Jasiel. «Nuestro objetivo es lograr un amparo colectivo; eso nos permitirá sembrar mariguana para 1400 personas como asociación civil y suministrarla en lugares tranquilos. Todo esto sin fines de lucro. La idea es invertir todo ese dinero en la investigación médica, industrial y recreativa. Eso es lo que nos importa y nadie lo está haciendo».

Para ser miembro hay que mandar un número telefónico en un mensaje al Facebook del club. Ellos llaman a los interesados para informarlos sobre dirección a la que deben acudir, con copia de credencial de elector, CURP y una cuota para credencialización. Sólo hay un requisito indispensable: ser consumidor de marihuana.

«Esto es para que no se tome como que estamos invitando a la gente a fumar, porque no. Lo que hacemos es invitar a quien ya es consumidor a que hagan uso de su derecho. Porque tu único derecho en este país, respecto a la marihuana, es ese: consumir tus cinco gramos en circuito privado, en estancia privada. Ese lo único. Entonces, ejércelo».