Consejos para dominar la ciudad en dos ruedas

Foto: Cuartoscuro

Glorietas

Vaqueritos

Este cruce sureño donde convergen xochimilcas y coapos hay que tomarlo en serio. Por ningún motivo subas por la vía rápida, parece fácil pero la cosa se complica cuando la curva se cierra. Usa el puente peatonal aunque tengas que cargar:  alimentarás el conejo de tu bíceps. 

Insurgentes 

Ya debería estar prohibido cruzar a pie o en bici por arriba, no hay como refugiarte por el paso de Génova y de ahí tomar rumbo, quizá tendrás que cargar tu amada baica unos escalones, pero vale la pena no arriesgarse neciamente.

Ángel de la Independencia

Evita salirte de la ciclopista y como en todos los cruces importantes, al tiro con los que giran a la derecha. Recuerda que las glorietas son para los motorizados: si necesitas cambiar de Avenida, hazlo por la ruta peatonal, no le juegues  al héroe.

Carril del Metrobús y el Trolebús del mal

Algunos se sienten más seguros yendo en el carril confinado del Metrobús que en el flujo vehicular, lo cierto es que tienes que ir exageradamente a las vivas, por lo menos cada minuto hay que voltear atrás para cuidarse las espaldas. Ten por seguro que si el Metrobús te alcanza no va a detenerse para darte el paso; además estás cometiendo una falta de tránsito que por el momento no tiene multa.

El carril del Trolebús del Eje Central también es otro viaje. Cuando se va pedaleando por ahí, una se puede sentir dueña del asfalto, pero cuando menos te das cuenta, el trole ya te está pisando los talones, con suerte reducirá la velocidad, no queda más que orillarse y dejarlo pasar, en caso de emergencia no dudes en invadir la banqueta y que te perdonen los peatones.

Sin duda, con las remodelaciones y nuevas obras que continúan transformando nuestra adorada, y a veces odiada, ciudad irán revelándose más cruces peligrosos, así como trucos para sortearlos.

¿Y tú, conoces cruceros que entren en la categoría de ciclismo extremo urbano? ¿Cómo los has librado?