Cómo andar en bicla sin morir en el intento

Foto: Cuartoscuro

No importa qué tan convencidos estemos de los cientos de ventajas de movernos en bicla en una urbe con tantos problemas de tráfico como la Ciudad de México. 

Para quienes diariamente preferimos andar en dos ruedas, con tal de evitar embotellamientos o el imposible metro en hora pico, en no pocas ocasiones le estamos haciendo al kamikaze.

Seamos realistas, no estamos en Amsterdam, Copenhague o Berlín; a lo que realmente le tememos la mayoría de los ciclistas principiantes, es a quedar embarrados como muñecos de jengibre en el concreto de alguna de las célebres avenidas defeñas. 

Pero por el momento no hay de otra, tenemos que compartir las calles de la ciudad, con los peatones –que somos todos–  y con nuestra peor pesadilla: microbuseros suicidas, taxistas cafres ¡ah! y un@ que otr@ automovilista adicto al texting

Aquí les rolamos algunos consejos para librar algunos puntos de la ciudad que son considerados altamente peligrosos por ciclistas fogueados. 

Convergencia de más de 3 avenidas

Paseo de la Reforma, Juárez y Bucareli. El Caballito y las cámaras han sido fieles testigos de cómo las naves que vienen de Reforma de oriente a poniente no tienen ganas de frenar a pesar de que los semáforos están en verde para peatones y ciclistas.  Aquí lo más seguro es descender de nuestra amada cleta y pasar en dos bloques. Sí vas a tomar Juárez hacia el Centro, trucha, que los coches no vayan a girar hacia Bucareli, recuerda que muy pocos conductores activan la palanca secreta llamada direccional al dar vuelta.

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