CDMX, la ciudad del ”sí, pero no”

Seis ejemplos que comprueban esta teoría

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La Academia Mexicana de la Lengua Chilanga —que se reúne cada semana en el baño de nuestras oficinas— ha determinado que la frase “sí, pero no” se ha convertido en la muletilla favorita de los chilangos, superando con creces al “más sin embargo” y que está a punto de destronar al “le vengo manejando lo que viene siendo”.
 
La popularidad de esta frase se debe —dicen los expertos— a que toda la ciudad es un enorme “sí, pero no”, es decir, algo de lo que estás completamente seguro, pero que al final no es lo que esperas. Como cuando piensas que vas a cobrar completa la quincena, pero el jefe te dice que nomás te va a dar la mitad. Te aplican el “sí vas a cobrar, pero no completo”, ¡ugh!
 
Otros ejemplos del “Sí, pero no” chilangos, son:

Los semáforos en rojo

El rojo en un semáforo significa alto total… Sí, pero no: todos sabemos que cuando el semáforo se pone en rojo no todos los automóviles se van a detener, ¿verdad? Siempre hay un vivillo que se pasa el semáforo a toda velocidad aprovechando los segunditos que tardan en arrancar los del otro lado, haciendo que los peatones saltemos hacia atrás como tlaconete. Sí te puedes pasar, pero mejor te esperas un poquito.

Las citas en la verificación

Se supone que uno hace cita en el verificentro para que no se les amontonen los autos y puedas organizar tu tiempo. ¿Seguro? Sí, pero no: aunque hagas cita, de todos modos tienes que hacer fila. Y cuando tratas de indagar en cuánto tiempo vas a pasar, te salen con “pues es variable, joven”. ¿Entonces para qué te obligan a hacerla?

Las ciclovías

Tan modernas nuestras ciclovías: hasta les pusieron esos grandes topes para delimitar los carriles y que el ciclista vaya seguro. Pues sí, pero no: no es raro encontrar en ellas a camionetas, camiones de la basura, peatones, triciclos de agua purificada o puestos de mangos que obligan al ciclista a sortear obstáculos como en rally a campo traviesa.

Las vías rápidas

Se supone que las vías rápidas se hicieron para que ahorraras tiempo. Sí, pero no: parece que a nadie se le ocurrió pensar que puedes ir rapidísimo en el segundo piso del Periférico, pero que todo se arruinaría en el momento en el que te incorpores a la lateral. A veces irías más rápido si fueras por abajo, caray (y ya ni decir cuando chocan dos autos y tienen que esperar al seguro).

Los taxis que van al aeropuerto

Éste es uno de los grandes misterios chilangos que no es exclusivo del aeropuerto, sino también de las estaciones de autobuses: si pides un taxi de sitio para tomar tu vuelo, se supone que te deben de cobrar según la distancia ¿no? Pues sí, pero no: siempre te cobran un extra (que a veces puede ser más de 100 pesos). Ya mejor ni hablamos de taxis seguros que salen de la terminal: un viaje de 50 pesos puede salirte en 250. ¿Por qué? No sé. Sí, pero no.

Las quesadillas

Siempre llevan queso. Sí, pero no… pero de eso ya mejor ni hablamos.

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