Amenazas del fin

Las catastrofes que nos van a matar.

Tres amenazas que podrían destruir la humanidad y cómo sobrellevarlos:

Guerra nuclear

Muchos temen que la próxima guerra de EE.UU contra Irán termine en un holocausto nuclear. Por si las moscas, trabaja a marchas forzadas ya sea con tu familia o con tus vecinos –aprovecha que el espíritu navideño estará a flor de piel– y armen un refugio: un bunker subterráneo para protegerse de cualquier desastre que destruya la civilización.

Debes prepararte mentalmente para un suceso de extrema violencia y confusión. Es natural tener miedo, pero no se permita ceder al pánico. Por ejemplo, no mires en la dirección previsible de la explosión, ni siquiera a decenas de kilómetros de distancia, para evitar la ceguera: olvídalo, tus lentes de sol no te protegerán.

Otra sugerencia sería observar con días de anticipación el comportamiento de las cucarachas; con todo y lo asqueroso que es este bichito, lleva unos 280 millones de años sobre nuestro planeta. No hay quien acabe con ellas. Pueden llegar a vivir una semana sin cabeza (!).

Impacto de un meteorito

¿Se acuerdan de Melancolía? Si por casualidad algún meteorito va a colisionar con la Tierra, busca un televisor, pon CNN y espera a que hable Obama. Porque si hay algo que nos ha enseñado muy bien Hollywood, es que Estados Unidos siempre “resuelve y nos salva”. O bien como en la película esperar el fin con resignación. Todos estos efectos son a corto plazo –relativamente- de modo que las especies más adaptables (las cucarachas y los humanos, por ejemplo) podrían probablemente sobrevivir.

Epidemia de zombies

Si alguna empresa internacional se ve obligada a liberar un virus que contamina y convierte a la gente en zombies (ahora sí zombies de verdad, y no sólo gente consumista como en El Santos vs. La Tetona Mendoza), debes estar atento de cualquier actitud rara. Fíjate bien en las personalidades, por favor, no confundir a un zombie con un vagabundo.

Cuando la infección llegue a tu país o cuidad, o barrio, lo mejor es resguardarse en zonas de difícil acceso para los muertos vivientes: recuerda ellos no pueden escalar.

Otro consejo, no vayas en auto.

Razones: el ruido del motor atrae a los zombies, nunca sabrás hasta donde llegara el combustible. Lo recomendable es ir de un lugar a otro en bicicleta, es una razón segura sin ruido, y va más rápida que un auto (en teoría). Aprende a usar cuchillos. Saber manejarlos puede ayudarte en un combate a corto alcance, pero también debes tener la opción de poder defenderte de los atacantes a distancias mayores.

Si nunca has visto una película o serie de zombies, estás perdido. Calma, te quedan días suficientes para documentarte. Las sugerencias: La serie estadounidense The Walkind Dead, todo un manual (con melodrama incluido) para la sobrevivencia zombie.