7 tiendas chilangas que ya no existen

Parece que fue ayer, ¿o no?

El Memo

Muchos treintones y cuarentones chilangos seguramente recuerdan las bolsas de papel de la Conasuper, tuvieron unos zapatos Perestroika que vieron anunciados en un televisor K2 o todavía conservan su casco de los Houston Oilers que les compraron en una heladería.

Todo esto provino de tiendas muy famosas de la Ciudad de México que hoy, en pleno siglo 21, ya no existen, por lo que ahora haremos un recorrido por siete de ellas, algunas de ellas icónicas en la historia de la capital, para desentrañar recónditos recuerdos. ¿De cuál te acuerdas más?

París-Londres

Esta tienda departamental, cuyo eslogan era “La Gran Boutique”, estaba presente en varios centros comerciales, como Perisur o Plaza Satélite, y en zonas de lujo, como Polanco.

Su nombre hacía referencia a dos grandes capitales de la moda y ofrecía una amplia variedad de marcas en todos sus departamentos, pero durante la crisis de los 80 decayó y emprendió una estrategia en la que ofrecía grandes descuentos o, por primera vez, cupones que se otorgaban con base en cierto porcentaje de cada compra y mediante dinámicas como sacar una pelotita de una pequeña tómbola.

Eso sólo ayudó a prolongar su muerte y terminó convirtiéndose, a principios de los 90 (en los años en los que decían que México estaba a la entrada del Primer Mundo) en una tienda de superlujo llamada “Class”, cuya vida fue muy corta (como la esperanza de entrar al Primer Mundo) y terminó siendo comprada por la cadena Suburbia.

El Taconazo Popis

Como su nombre lo indica, es una zapatería fundada en los años 60, que antes ya había funcionado en un zaguán de la Avenida 20 de Noviembre, en el Centro Histórico, y que llegó a tener un par de docenas de sucursales por toda la ciudad.

Su concepto consistía en vender zapatos baratos y tener pocos empleados; es decir, era una especie de autoservicio donde la gente se probaba el calzado y solicitaba el otro par para pagarlo; tenía poca variedad de modelos y colores, pero ese era precisamente su éxito, además de que eran sumamente económicos.

Su logotipo multicolor de un zapato rosa con flores y una tipografía muy sesentera podía verse por toda la ciudad, así como en revistas y periódicos; además, sus eslóganes fueron memorables, como uno que rezaba “zapatos popis a precios hippies”.

Este tradicional negocio de la Ciudad de México se perdió durante la crisis de los 80 y el terremoto de 1985.

K2

Fue una empresa que empezó fabricando y vendiendo televisores hechos en México en los 70 con supuesta “tecnología alemana”; lo curioso es que eran en blanco y negro cuando ya había una buena penetración de mercado de la TV a color. Sin embargo, tuvieron buena aceptación debido a que eran aparatos muy económicos.

Después, K2 evolucionó a ser una fábrica de muebles que vendía sus propios productos; de hecho, durante sus primeros años, las tiendas se encontraban en las plantas donde se manufacturaban.

Tenía una gran campaña de televisión debido a que era una compañía “hermana” de la única televisora privada de aquel entonces y en la que solían aparecer estrellas de su elenco promoviendo “innovadores materiales” como la “melamina de ponderosa”, que supuestamente era muy resistente. K2 desapareció en la década de los 90.

Conasuper

Con el fin de llevar alimentos a más personas en el país, el Gobierno creó, a finales de los 60, una paraestatal llamada Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo).

Una de sus acciones fue crear pequeñas tiendas llamadas “Conasuper” (o mejor conocidas simplemente como “la Conasupo” de la colonia), la mayoría parecidas a lo que hoy es una tienda de conveniencia (aunque había unas tamaño supermercado) en las que se vendían alimentos a bajo precio, aunque con poca variedad.

Había en todo tipo de colonias, pero la mayoría estaban localizadas en zonas populares, inclusive, los niños solían hacer burlas diciendo frases como “ya se supo, ya se supo, que tus calzones son de la Conasupo”.

Desapareció durante el sexenio de Ernesto Zedillo, pero a lo largo de toda su vida, la Conasupo fue usada para muchas otras cosas de parte de varios políticos, desde “caja chica” hasta medio para importar leche radiactiva… pero ésa es otra historia.

La Pantera Rosa

Era una tienda de ropa económica con varias sucursales en la ciudad, inclusive, algunas al interior de estaciones del Metro. No era precisamente reconocida por su calidad e, inclusive, algunos cómicos, como Héctor Suárez, usaban el hecho de comprar ropa en La Pantera Rosa como sinónimo de naco.

Lo mejor era su logotipo, que era un dibujo de la Pantera Rosa tomado directamente del cartel de la película del mismo nombre y que presentaba una versión más estilizada del personaje que se popularizara en la serie animada.

Eran otros tiempos, y los derechos de autor no eran tan severos, si no, pregúntenle a los refrescos Lulú y Pascual que usaban la imagen de Betty Boop y del Pato Donald sin problema alguno por esos mismos años.

Eran muy populares en los 70 y desaparecieron a inicios de la década de los 80.

Canadá

Fundada en la década de los 40, llegó a ser una de las zapaterías más grandes del país y del mundo entero con miles de sucursales en todo el territorio nacional.

Su línea era basta, y sus modelos clásicos tenían originales nombres que remitían a los tiempos en que fueron creados, como “Punk” o “Exorcista”, además de otros como “Vagabundo”.

En los 80, tuvo dos marcas muy populares, una era “Sport Line”, que básicamente se dedicaba a emular los zapatos Top Sider (de moda entre los fresas de aquel entonces y tenía onda usarlos sin calcetines), y otra que también tenía un nombre que remitía a la época en la que fue creada: Perestroika.

Durante muchos años, la fachada de una de las construcciones más emblemáticas de la Ciudad de México, el Edificio Ermita (en Revolución, en el rumbo de Tacubaya), lució un espectacular anuncio luminoso de Calzado Canadá. Esta cadena fue absorbida por Coppel y durante varios años conservó el nombre.

Danesa 33

Esta heladería es quizá una de las más memorables para muchos chilangos que fueron niños en los 70 y 80, ya que seguramente compartían el sueño de completar la colección de cascos de la NFL en los que se servía el helado.

Con un concepto similar a las heladerías de otras ciudades del mundo, como Los Ángeles o Roma, esta empresa mexicana estaba presente en casi todo el DF, con algunas sucursales icónicas, como una que estaba localizada en la zona de Mariano Escobedo y Ejército Nacional, que tenía una gran bola azul en el techo con un 33 en caracteres blancos. A finales de los 80, esta marca, que empezaba su declive, fue vendida a una compañía trasnacional. 

El paisaje de algunas zonas de la capital, como Tlalpan, Insurgentes o Tacuba, estaban marcados por la presencia de las marquesinas de estas tiendas. ¿De cuál te acuerdas? Comenta acá abajito.

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