Restos del ‘Indio’ Fernández serán trasladados a su casa

Serán colocados en una estela en la que fuera su casa

VÍANotimex
Hace 27 años, falleció

A casi tres décadas de su muerte, los restos de Emilio “Indio” Fernández serán trasladados del panteón Mausoleos del Ángel a “La Fortaleza”, lugar que fuera su casa en el DF donde ya se construyó una estela. Justamente hoy, se cumplen 27 años de fallecido.

El traslado de sus restos coincidirá con el inicio de un año de homenaje nacional, que concluirá el 11 de agosto de 2014.

Emilio Fernández Romo nació el 26 de marzo de 1904 en Sabinas, Coahuila, y murió el 6 de agosto de 1986. Inició en el cine mexicano con un papel de extra, pero con empeño y dedicación, protagonizó un filme de Carlos Navarro, “Janitzio” (1934), en el papel de “Zirahun”.

Años más tarde consiguió algo que ningún director mexicano hasta entonces había logrado, “crear una estética propia”, pese a que para lograr su sueño antes de ser director de cine tuvo que ser extra, actor, argumentista y ayudante de dirección, experiencias que le permitieron familiarizarse con el Séptimo Arte.

Su debut como director fue en 1941 con la película “La isla de la pasión” (Clipperton). Entonces, el trabajo singular del director mexicano fue influenciado por personajes que dejaron historia en el mundo, tales como Sergéi Eisenstein, John Ford y los muralistas mexicanos Diego Rivera y José Clemente Orozco.

A este trabajo se unieron grandes actores y actrices como Dolores del Río, Pedro Armendáriz, María Félix y Columba Domínguez, quienes contribuyeron para que “El Indio” creara la imagen de un México cinematográfico de nubes y hermoso cielo azul, magueyes y haciendas.

Entre los filmes que dirigió también destacan: “Bugambilia” (1944), “La perla” (1947), “Salón México” (1948), “La malquerida” (1949), “Acapulco” (1951), “Paloma querida” (1962), “Un dorado de Pancho Villa” (1966) y “La red” (1953).

En su vida sentimental, fue pareja de la actriz Columba Domínguez, a quien descubrió el cine mexicano, y pese a que trabajó por igual con María Félix y Dolores del Río, consideradas entre las más bellas y famosas de su época, siempre se dijo que el gran amor de su vida fue la artista Olivia de Havilland, una de las estrellas de Hollywood más admiradas en la década de los 40.

Aunque su carrera actoral fue corta, Fernández trascendió sobre todo como cineasta, con más de 60 películas, como “Los de abajo” y “María Candelaria”, así como con “La noche de la iguana”, filmada en Puerto Vallarta, México, del director John Huston y donde el mexicano Emilio Fernández era uno de los productores.