Recreando la aventura

Después de haber pospuesto su estreno, al fin se proyecta Mi semana con Marilyn en nuestro país. Esta película, por la que Michelle Williams fue nominada al Oscar, revive una aventura  entre Marilyn Monroe y Colin Clark, un periodista y asistente de dirección durante el rodaje de El príncipe y la corista (1957), con Laurence Olivier como director y coprotagonista de la actriz.

De la exótica vida de Marilyn existen muchas especulaciones; la certeza de su ‘suicidio’ aun deja enormes dudas en la mente de muchos y, a pesar de tener la vida que todos anhelaron, el sufrimiento y la enorme mercadotecnia a su alrededor la llevaron a un trágico final que nadie pudo anticipar.

En fin, hacemos esta nota porque, además de ser una legendaria actriz, modelo y cantante, Marilyn fue un parteaguas en la industria cinematográfica, pues todo lo que la compuso fue planeado con propósitos propagandísticos derivados de una alianza entre Hollywood y el gobierno estadounidense (según algunas teorías). 

Monroe fue la herramienta perfecta para las metas americanas una vez terminada la Segunda Guerra Mundial: cuando los hombres fueron a luchar, dejaron a sus esposas en casa, usando vestidos y horneando pasteles. Al regresar del campo de batalla, se encontraron con las mismas mujeres usando pantalones, saliendo a trabajar y ganando dinero.

45919We can do it
We can do it (Especial)

La guerra había modificado la estructura social de maneras muy tajantes; más allá de una ideología, se debió a la necesidad del país por mantenerse en pie mientras su población económicamente activa luchaba en Europa. Pero cuando ellos volvieron, esto ya no era necesario, ¿cómo hacer que la mujer regrese al hogar, una vez que se ha demostrado a sí misma que “ella puede hacerlo”?

La respuesta estuvo en el cine. Los estudios en Comunicación, resultantes de la Primera y Segunda Guerra Mundial, arrojaron que la mejor manera de esparcir una ideología era a través de mensajes que provoquen una identificación con su receptor. La propaganda había logrado que Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi, difundiera las ideas racistas de Hitler con gran efectividad, ¿por qué no aprender de ello?