Las películas del fin

Tres cintas que no debes perderte

Este fin de semana pinta para reencontrarnos con una historia, para chutarnos una de guerra y para ver llorar a Zac Efron. Échenles un ojo y vayan a su sala cinematográfica de confianza.

Wall Street 2
El hombre que nos puso a leer El Arte de la Guerra de Sun Tzu, el ícono yuppie
por excelencia, aquel que nos enseñó que la avaricia es buena, regresa
en el mejor de los momentos, un año 2010 en el que – a pesar de lo que
diga cualquier presidente-  la incertidumbre sigue siendo la constante y
la salida a la crisis no sólo se ve lejana, sino que no se encuentra
por ningún lado.

Pónganse
de pie y reciban a Gordon Gekko, el mejor representante de aquello que
se llama "libre mercado", el depredador capitalista por excelencia,

capaz no sólo de vender a su propia madre sino de incluso "mandarla por
paquetería contra reembolso".

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El mensajero
Uno de los
pocos elementos populares que no hemos asimilado de Estados Unidos -para bien o
para mal- es su cultura bélica. Para nosotros Corea, Vietnam, la Tormenta del
Desierto o Irak, son fenómenos que conocemos y debatimos, pero nos son
familiarmente ajenos. Por eso cuando una cinta logra que estas batallas provoquen
una catarsis emocional, nos damos cuenta que incluso en las actividades más
atroces de la humanidad, aún podemos hallar esperanza.

Y al hablar
de batallas, no me refiero al significado literal de la palabra, sino a una
lucha entre los demonios internos de los veteranos, y el conflicto que surge
cuando regresan a casan.

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Más allá del cielo
Imagina que
el Sexto sentido se mezcla con High School Musical o una telenovela
mexicana. Como puedes imaginar el resultado peca de cursi, inverosímil y
plagado de clichés. Y es una lástima que un director como  Burr Steers -el hombre que
nos regalo esa oda al teen angst llamada
Igby
Goes Down
-, se dejó seducir por los encantos taquilleros de Zac Efron, y no
tuvo el valor para escoger un actor que a menos tuviera la decencia de saber
cómo llorar frente a una cámara.

Porque, te
advierto, el llanto es la única constante de esta película sobre una par de
hermanos que sufren un accidente en auto, que tiene como resultado la muerte de
ambos. Sam, el pequeño fallece tras el choque, y Charlie, el mayor, muere en
vida al no poder canalizar la culpa, y deja a un lado sus planes (como una beca
en Stanford), y se convierte en el cuidador de un cementerio.

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