‘La Horca’ le metió miedo a sus actores

Datos curiosos de la película

Warner Bros. Pictures

La Horca  es sobre cuatro chavos que van a su escuela en la noche previa a la presentación de una obra de teatro, la misma puesta en escena en donde hace 20 años murió un estudiante. El elenco de no la tuvo nada fácil y te contamos por qué con estos datos de la película.

Escrita, dirigida y producida por Chris Lofing y Travis Cluff. Fue grabada de manera independiente, fuera del sistema de Hollywood. Después fue adoptada por Warner Bros. Pictures para distribuirla.

Los realizadores ocuparon diversas cámaras en varias fases, incluyendo una Canon C300, la Panasonic Lumix GH2, RED y Sony. 

Cluff y Lofing aparecen brevemente en pantalla. “Yo soy el maestro de teatro y Chris es un estudiante al que le grito por no apagar su celular en clase”, dice riendo Cluff.

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Para inducir una sensación verdadera de temor en su elenco, o como quien dice, meterles miedo, Cluff y Lofing eligieron actores fuera de Los Ángeles que no sabían nada de las locaciones donde grabarían, muchas de las cuales se consideran embrujadas.

Se grabó casi del todo en Fresno, California, y filmaron de noche para proporcionarle realismo a los actores.

Pero la cosa no termina ahí. Para que todo fuera más genuino, los personajes llevan el mismo nombre de los actores. Por lo tanto, Reese Mishler interpreta a Reese Houser, Pfeifer Brown a Pfeifer Ross, Cassidy Gifford es Cassidy Spilker y Ryan Shoos interpreta a Ryan Shoos, sólo él mantuvo su nombre y apellido completo. 

Además de eso, los directores les revelaron el guión poco a poco a lo largo de la producción y les dieron fotos, artículos de periódicos y de sitios web que hacían referencia a la historia de Charlie Grimille y los incidentes relacionados después de su muerte.

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Una de las escenas favoritas de Cluff—curiosamente grabada en un viernes 13, en el treceavo día de producción—también tuvo una vibra rara para los involucrados. “No es broma, era el día trece en viernes 13 e íbamos a colgar a alguien”.

Le sacaron un sustote a los extras en la escena del ahorcado. Llenaron de extras el teatro para hacer la escena de la obra en 1993. Nunca le dijeron al “público” que iban a colgar a Charlie y sólo algunos actores sabían que el actor se quitaría el nudo. La broma se logró gracias a la presencia de un doble y coordinador de seguridad vestido como actor que llegó corriendo como si fuera el maestro gritando, “¡Charlie! ¡Charlie! ¡Llamen a un doctor!”. Para los directores algunas expresiones fueron invaluables.