‘La Danza de la Realidad’ no es un testamento: Jodorowsky

Entrevistamos al director chilento en el FICM

Por su vestimenta, parece más un predicador que un cineasta. Traje negro y una bufanda morada. Tal vez sí es un predicador, a través del cine, de Twitter y de sus libros ha perturbado a más de uno. El chileno Alejandro Jodorowsky será homenajeado este día en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde también presentará su más reciente cinta, “La Danza de la Realidad”, que narra su vida desde la infancia en su pueblo natal, Tocopilla.

Pasaron 23 años para que Jodorowsky volviera al cine, ya que no quiso, como muchos, hacer del séptimo arte un negocio, que sólo piensan en ganancias, sino conservar los sagrado de él, por eso el tiempo de letargo, explica.

No me quise pervertir como muchos directores de talento que los destruye la industria cinematográfica americana.

“No me quise vender, no me quise pervertir como muchos directores de talento que los destruye la industria cinematográfica americana. Digo industria porque es un gran negocio que hacen las películas sólo para ganar dinero. Yo no quise hacer eso, considero que el cine es un arte sagrado que debe darle algo al ser humano, una comunicación directa, formidable y que podría cambiar la sociedad si le permitiera al cine expresarse como lo que él es”.

Aunque la “Danza de la Realidad” es netamente autobiográfica y pareciera ser una especie de despedida terrenal, provocativa, transgresora, el chileno niega que sea así, aunque no ve mal que la gente se muera en sentido figurado para renacer como alguien distinto.

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El cineasta charló con nosotros (Héctor Cruz)

“Al final el personaje que soy yo se muere, pero es una película, no es un testamento. Uno constantemente se debe de ir muriendo, porque el cerebro no es una cosa hecha, es una cosa que se va formando de acuerdo a las experiencias, entonces el cerebro puede ir creciendo, desarrollándose, como el universo. Todo va cambiando, yo creo que de vez en cuando hay que morirse a lo que uno es para rehacerse y cambiar“, explica.

Hay que morirse a lo que uno es para rehacerse y cambiar.

Para su más reciente filme, el director volvió a incluir a sus hijos entre el elenco, ya que está evita tratar con divas de la actuación, además de que para ellos, hacer esta película fue también una forma de sanación.

“Odio a las stars del cine, son grandes egos que se creen dueños de la obra, la obra debe ser del director, porque el director es un poeta que está creando y no le deben cambiar su obra. Mis hijos son muy buenos actores, desde niños trabajaron, desde que estaban en el vientre de sus mamás que eran actrices, actuaban. Para el papel de mi padre el ideal fue un hijo mío (Brontis Jodorowsky), va a llegar a los 48 años, entonces podía interpretar a mi padre bien, fue fuerte para él porque era su abuelo, un abuelo inhumano, interpretado por él, al final de cada día lloraba porque veía lo que me habían hecho”, relata.

A través de esta película, Jodorowsky saldo deudas personales con el pasado, cuenta de manera emotiva, que lo que en vida no pudo realizar su madre o su padre, gracias al cine sí lo consiguieron y eso quedará en la memoria del director para siempre.

“A mi madre la obligaron a ser vendedora de tienda y ella quería ser cantante de ópera, entonces en la película la hice cantante de ópera, la realicé, mi padre que era inhumano, lo hice humano. Al final es todo el proceso que él hace para convertirse en un ser humano que comprende a su hijo, nunca lo hizo, pero en mi memoria yo hice que lo hiciera.

“Estoy cambiando el pasado, es como una terapia, y para el pueblo también, un pueblo olvidado, Tocopilla se convirtió en el centro de la actividad, yo estrené esta película ahí, no en la capital, sólo fue la gente del pueblo, gratis, llegaron, fue una curación colectiva”, asegura.

¿Cómo encuentra a México en esta visita?

“A mí me gusta siempre. Yo aquí estuve 20 años, hice 100 espectáculos, me batí como un loco para imponer lo que yo quería. México me tiene que gustar porque me encuentro con que me aceptan, cosa que fue una guerra muy fuerte y me da la sensación de que sembré algo. Yo pasé los mejores años aquí, de Chile salí a los 23 años, toda mi obra artística la hice aquí, el cine que yo hago lo hice en México, si hay un país al que se le da mi cine es México, aunque el Indio Fernández, al comienzo, me quería matar. Una vez estaba emborrachándose en una fiesta, yo pregunté qué toma, me dijeron tal whisky. Llévale dos botellas, dije, cuando se bebió la primera me llamó, andaba siempre con su pistola, después se hizo muy amigo mío, me trató muy bien. No sé si le gustaron mis películas, pero me aceptó”.

De hecho, recuerda Jodorowsky, uno de sus filmes más aclamados, “Santa Sangre”, tuvo como locación la casa del Indio Fernájdez.

“Filmé después en su casa, ‘Santa Sangre’. La casa es la del Indio, ya estaba muerto, su hija me la rentó, entonces volver a México y ver que me hacen un homenaje y todas esas cosas, puede decirse que vale la pena la vida”.

¿Cómo cambiar la situación actual de México?

“Hay una esperanza, a México no lo cambia nadie, los mexicanos son mexicanos como los japoneses son japoneses y no los cambia nadie. Estados Unidos no va a cambiar a los mexicanos que es el peligro, quizá los cambiará un poquito, pero la fuerza vital de aquí no la tienen ellos. Hay que cambiar a los presidentes eso es todo, hay que echar para afuera a los políticos”.

Sobre las redes sociales a través de Internet, principalmente Twitter, el director de “Fando y Lis” señala que es una forma del arte, además de que es la literatura del futuro.

Voy a hacer del Twitter una forma de arte.

“A mí me dijeron que el Twitter era despreciable, que la gente contaba cuantas veces fue al baño, qué es lo que comía. Yo dije, todo es arte, voy a hacer del Twitter una forma de arte, voy a hacer poesía, filosofía, política, no hablar de mi ombligo sino de cosas que le interesen a todos.

“Empecé con 40 personas y ahora estoy 870 mil (@Alejodorowsky) y va aumentando, creo que es la literatura del futuro, sinceramente. Los japoneses tenían el haikú que eran poemitas chiquitos. En el Twitter, todos los escritores van a terminar entrando ahí, porque es una literatura, donde tú escribes tu frase miles de personas la leen, te discuten, te insultan, te aplauden, es un intercambio muy fuerte, está vivo, es una literatura viva y está muy bien”, asegura.

¿Qué películas le han agradado últimamente?

“Hay un joven, Nicolas Winding Reason, que hizo ‘Drive’, que me dedicó su última película. Vino a mi casa, me quería conocer porque yo le cambié la vida porque vio mis películas a los 15 años. Salió de lo que hice, es muy bueno, tiene un talento muy grande. Es el que más me ha gustado así.

“En cambio, Spielberg es el degenerado del cine, convirtió el cine en una industria espantosa y horrible, está pidiendo ahora que se suba el precio del cine y que se vean películas dando regalitos a la gente”, concluye.

Tráiler “La Danza de la Realidad”