Gabriel Figueroa, el maestro de la cámara

Filmografía básica del cinefotógrafo

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Gabriel Figueroa Mateos, o simplemente Gabriel Figueroa, fue uno de los mejores cinefotógrafos de México y el mundo. Nació el 24 de abril de 1907 en tierras chilangas y falleció el 27 de abril de 1997, hoy estamos a 107 años de su nacimiento.

Figueroa se encargaba del encuadre, es decir, pensaba en la composición de lo que vemos en la pantalla, tomando en cuenta la iluminación (sus contrastes son memorables) y los colores. 

Se distinguía por capturar imágenes sumamente cuidadas, visualmente atractivas y con una fuerte carga poética. Es reconocido a nivel global por su estética, así que pon atención en sus paisajes y sus cielos, incluso se dice que detenía el rodaje hasta que las nubes se acomodaran como él quería. 

Su primer crédito fue en Revolución, de Miguel Contreras Torres, en 1933. Pasaron los años e hizo mancuerna con Emilio “el Indio” Fernández, trabajó en películas de María Felix, “Cantinflas” y Pedro Armendáriz. En su larga carrera ganó varios premios Ariel (el máximo galardón que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas).

Aunque muchos lo ubican por su fotografía en blanco y negro, realizó muchas películas a color, entre ellas La doncella de piedra Canasta de cuentos mexicanos (sus dos primeros trabajos en este formato, ambos de 1955); hasta Bajo el volcán, la última cinta en la que este mexicano tomó las riendas de la cámara en 1983.

Su talento lo internacionalizó, trabajó con John Ford (El fugitivo) y John Huston (La noche de la iguana), aunque algunos de sus mejores trabajos fueron con el español Luis Buñuel (Él, Nazarín y Simón del desierto).

Es un gran maestro y se convirtió en la influencia de muchos directores de fotografía, (como se puede ver en el documental Miradas múltiples), por eso es difícil hacer una selección de sus mejores películas (tiene más de 200), así que aquí va su filmografía básica, las cintas clásicas o las más populares en las que participó y que dejaron constancia de su enorme talento. 

Vámonos con Pancho Villa, 1936

Una película sobre la desilusión de la revolución mexicana. Un grupo de campesinos se suma al ejercito de El Centauro del Norte, sólo que su aventura se convertirá en desgracia. Se trata de una película importante en la historia del cine mexicano (aunque para muchos desconocida), y es una de las “primeras chambas” de Figueroa (es su película número 12, pero fue operador de cámara y la dirección de fotografía estuvo a cargo de Jack Draper) y desde entonces deja ver su talento en varias escenas.

Salón México, 1948

Un clásico de “El indio” Fernández: Beatrice trabaja de cabaretera en este salón para pagar los estudios de su hermana menor; gana un concurso de baile con su jefe pero éste no reparte la ganancia con ella, ahí empiezan los problemas. El ambiente quedó muy bien capturado por el cinefotógrafo.

Los olvidados, 1950

Esta película mostró a un México distinto del que se veía en el resto del cine de aquella época, Buñuel no idealizó al país, había pobreza y hasta los niños robaban. Es uno de los mejores trabajos de Gabriel Figueroa, la escena surrealista (Luis Buñuel al fin y al cabo) es quizás una de las partes más memorables: Predomina la cámara fija, checa los planos (unos generales, otros más cerrados, pero todos son un deleite para el ojo) y los contrastes de luz y sombra. 

Macario, 1959

Adaptación del cuento de Bruno Traven, nominada al Oscar por Mejor película extranjera, dirigida por Roberto Gavaldón y protagonizada por Ignacio López Tarso. SPOILER ALERT: El video es de la parte final, sí ya la viste sabes que es otro de los grandes legados de este chilango, si no has visto la película, en cuánto veas esta escena entenderás por qué Figueroa es un grande. Mira cómo aprovechó el espacio y se adueñó de él (el departamento de arte hizo su chamba con las velas y el humo) para armar la composición, se disfruta cada uno de los fotogramas.

El ángel exterminador, 1962

Una cena de burgueses pasa de ser un momento de regocijo a la peor experiencia de sus vidas, pues después de haber ingresado a la casa de los Nóbile, por una extraña razón nadie va a poder salir de ahí, el encierro afectará a todos, pero a cada uno de manera distinta. Además de todo lo mencionado en las otras películas, aquí los movimientos de cámara son exquisitos (no son bruscos y lucen bien). Es que Figueroa era como el Rey Midas del mundo cinematográfico, cámara que tocaba producía cosas de oro.

¿Cuál trabajo de Gabriel Figueroa es tu favorito?