Entrevista con el gurú, Robert Mckee

El guión sigue siendo el rey

Especial

En su última visita en México, Robert Mckee recalcó cuánto ama el arte chilango y destacó qué es lo que más admira del cine mexicano. Sin más rodeos, esto es lo que nos dijo el gurú de la estructura narrativa cinematográfica.

¿Qué piensas de México?

Amo su país. De hecho, colecciono arte mexicano contemporáneo; estoy enamorado de Diego Rivera, Siqueiros y Orozco. También colecciono piezas de Rufino Tamayo. Ustedes tienen artistas maravillosos, así como escritores. Tienen un gran fan en mí.

¿Cuáles son tus lugares favoritos de México?

Tienen cosas tan variadas que me impresionan. La enorme Ciudad de México tiene una energía increíble y un pulso metropolitano que me fascina. Pero me es imposible decidir qué lugares son mis favoritos, aunque definitivamente su naturaleza, su cultura y su diversidad me encantan.

¿Qué películas mexicanas te han atrapado?

En los últimos años hay dos que me han cautivado: Y tu mamá también y El laberinto del fauno.

¿Cuáles crees que son las fortalezas de las películas mexicanas?

Tienen un coraje tremendo. Las mejores películas mexicanas son muy honestas, no tienen finales felices forzados y tienen un ironía muy cruda. Es un trabajo muy sofisticado, lo mejor es que no fallan en decir la verdad: saben que hay algo que se puede destacar de cada situación. Es decir, ¿qué otra cultura en el mundo celebra la muerte? Es fascinante.

¿Y qué opinas del arte mexicano?

Mucho del arte mexicano juega con el surrealismo. Admiro a Francisco Toledo y creo que es el mejor artista del mundo. Tengo una escultura suya de un pez con pies de mujer y la he disfrutado por años, y le creo cuando dice que el sólo despierta y pinta lo que ve en sus sueños.

¿Qué admiras del cine mexicano?

Su coraje. Eso es lo que se necesita para enfrentar las contradicciones que viven y para representarlas de maneras que atraigan a la gente. El arte mexicano crea respuestas porque agradecemos que alguien diga la verdad de una forma bella y poderosa, cosa que cada vez se vuelve más raro en este mundo.

¿Cuáles crees que sean las debilidades del cine mexicano?

No creo que los mejores cineastas mexicanos tengan debilidades. Aunque un problema en todo el mundo es el costo de hacer cine. No es como pintar un cuadro o escribir una novela, se necesita un presupuesto. Yo creo que los escritores no deben casarse con lo que escriben al cien por ciento, porque siempre habrá quien lo quiera cambiar para financiarlo. Hay que estar abiertos a que tu trabajo puede ser reinterpretado, permitir que sufra cambios.

¿Cuáles son tus directores mexicanos favoritos?

Nunca caigo en esa trampa que me ponen los periodistas. No tengo escalas en mi mente porque no es justo: la comedia y la tragedia no pueden compararse, sólo podemos apreciar lo que se hace. Aunque me emocionan los próximos proyectos de Guillermo del Toro, es un cineasta maravilloso.

¿Y los mejores directores en el mundo?

Los hermanos Coen dirigen películas excelsas, sus peores cintas son mejores que la obras maestras de otros.

¿Qué cine te llama más la atención? ¿Cuál promete más?

Espero con ansias mis visitas a Moscú y Beijing en noviembre y diciembre. El cine ruso me atrae muchísimo desde niño y, a pesar del tinte socialista que tuvo por algún tiempo, creo que volverán con mucha fuerza. En cuanto a los próximos 20 o 30 años la mejor cultura cinematográfica es la asiática, los chinos, coreanos, taiwaneses, a veces los japoneses son muy poderosos. Creo que los Estados Unidos están cansados, los europeos también, aún hacemos películas muy buenas, pero estamos cansados. Los asiáticos están que arden.

En la India y en Latinoamérica he visto gente convencida de que ellos son el futuro del cine, y quizás lo sean.

¿Cuáles son las tendencias del cine mundial?

La ‘generación del internet’, los menores de 35 años tienen historias universales por contar, están influenciados por un sinfín de culturas y traspasan su nacionalidad para volverse gente internacional. Gente joven y brillante que está levantando las fronteras y desechan la basura de las generaciones mayores. Hablan de temas universalmente humanos: la libertad, el significado de la vida… crean una cultura humanística internacional, eso me emociona bastante.

Cuando imparto clases, enseño que las historias que se cuenten deben ser aplicables a todas las culturas. Hollywood se dio cuenta de esto hace mucho tiempo y es por eso que el 75% de sus ingresos vienen de la taquilla extranjera.

Mi ambición es ayudar a que las historias sean culturalmente específicas pero humanamente universales, para que así nos remitan a un mundo que no conozcamos y lo encontremos fascinante. Y que podamos descubrir nuestra humanidad a través de esto.

Hay que ser fiel a tu cultura y poder narrarlo, basta de estereotipos y de compromisos comerciales. Eso quiero enseñar en México y en todos los lugares en los que me presento.