El tren de la muerte

La Bestia, lo llaman

Los que nos han hecho re?r, los que nos han hecho llorar
 
La Bestia es el tren de carga en el que viajan, de manera clandestina, los migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos. Los testimonios de esta peligrosa travesía –recogidos por el director Pedro Ultreras– componen este documental.
 
Ultreras se subió al tren) en dos ocasiones para entender y registrar cómo es el viaje de las personas que tienen como objetivo atravesar nuestro país para lograr el Sueño Americano.
Con una capacidad asombrosa para mimetizarse, Ultreras le dio seguimiento a cada una de las historias –desde quienes llegaron a México hasta quienes lo lograron: pisar Estados Unidos– y fue testigo de cómo se adaptaron al destino anhelado, de cómo decidieron asentarse en los estados fronterizos y hasta de las deportaciones y los nuevos intentos.
La cinta pretende demostrar que ese sueño americano es improbable, que no vale la pena perder una pierna, un brazo o incluso la vida bajo las ruedas del tren.
 
Estos vagones de carga se han ganado el mote de “trenes de la muerte”: a lo largo del camino. Los asaltos por parte de los zetas, entre otros grupos delictivos son casi una estación migratoria. No hay manera de salir bien librado, incluso la gente que logra llegar, difícilmente encuentra trabajo, o es deportada al poco tiempo. La mayoría muere en el anonimato junto a las vías.
En los testimonios, la gente denuncia que el conductor del tren les cobra una cantidad y que, luego, él mismo se detiene por momentos para permitir la subida de los asaltantes. También señalan la complicidad del Instituto Nacional de Migración; el director plantea la pregunta: si ya saben cómo viajamos y dónde se aborda el tren, ¿por qué los obligan a vivir este calvario en vez de detenerlos antes?
Destaca la labor de las mujeres en La Patrona, Veracruz, que lanzan comida a la gente en el tren. Sin este apoyo y el que brinda el padre Alejandro Solalinde en su refugio en Oaxaca, ellos no podrían sobrevivir.
 
Aunque el documental es austero en su realización (se entiende pues el director hizo el viaje sólo con una handicam), el contenido impacta. Es una oportunidad para ponernos en los zapatos de uno de los grupos más vulnerables en Latinoamérica, tanto que incluso son discriminados por los indígenas del sureste del país.
El documental no se encuentra a la venta, pero se puede pedir en las siguientes
páginas: labestiasur.blogspot.com o labestiadoc.com.  ultrerasp@me.compedro@visionesfilms.com