El final

Dulces y cursis

 

El cliché con fórmula
Se divide en tres:

LA PERSECUSIÓN: La más común es hacia el aeropuerto, para detener que tome el avión y se arrepienta del futuro. Pero puede ser hacia un hotel, la casa del ser querido, en su trabajo… el punto es que siempre debe de haber un ultimátum que si no se cumple, parecería que el amor se muriera para siempre. Bueno experto que ella se fuera a casar. Qué estupidez. Como si no tuviera un teléfono y anticipar el…

EL DISCURSO: Total, él llega a detener a su ex de seguir con su vida, y ahora debe de convencerla que quiere pasar el resto de su vida a su lado. La condición más común es reconquistarla diciéndolo todo lo que ella representa en su vida, y que le gusta hasta el detalle más absurdo. Entre más freak y escatológico mejor. “Amo todo de ti, desde los cinco minutos en que tardas en estacionarte, hasta el aroma de tu aliento después de que vomitaste, mi amada bulímica”. Nadie vencería esta frase. (Debería ser guionista).

EL BESO: Sí logras que te crea y cambié su destino por ti, viene el momento catarsis. Ella correrá hacia su hombre con una sonrisa en la boca, luego depende del grado de emoción, podrá abrazarlo o brincar literalmente hacia sus brazos y rodear su cintura con las piernas. Después… EL beso; el cual debe de ser tierno, con la boca entreabierta (nada de lengua ni atascón). Si la cámara da una toma de 360°, ya entraste a la posteridad. Y si a eso le sumas que esté lloviendo… maestrazo del cliché.

Lo peor:
Que a todos… todos nos gustan las comedias románticas

La mentada de madre
Y hasta quisiéramos vivir una.

O nos salió lo cursi