El encuentro

Dulces y cursis

 

El cliché
Como ya dije, la protagonista tiene un buen trabajo, ergo, su edad es treintañera. Lo cual tiene una razón, es el público al que va dirigido para que se identifique: solteronas workaholics que creen que su carrera es más importante que casarse; pero en el fondo tiemblan ante su soledad. En fin.

Esto es una ventaja ya que si fueran más jóvenes, el único lugar donde podrían conocer a su galan-en-potencia sería en la universidad o en la prepa; pero al ser más maduras, la gama de encuentros se abren al infinito: pueden ser desde internet hasta un curso de cocina; desde la obra de teatro de su sobrino, hasta en una junta laboral; desde Alcohólicos Anónimos, como en “El Torito”.

La fórmula
Eso sí, cuando la futura pareja se conoce, deben de tener muchas cosas que los hacen diferentes: si ella es de mente abierta, él debe ser conservador y homofóbico; si ella es vegetariana, él debe ser hijo de un carnicero; si a ella le gusta El Recodo, él debe ser metalero. Porque “el amor lo vence todo”. Qué hueva.

Lo peor
Que mucha gente que va a ver estas cintas, dicen “Me chocan”, pero son las primeras en estar llorando (como su servidor).

La mentada de madre

Que además de decir que le chocan, comparan su vida y se dan cuenta de la suya es peor.