Dita Von Teese

¿En dónde la conocimos?

En algún cabaret del mundo (en cualquiera, eso es lo de menos) mientras se sumergía una copa gigante de champán. También en las páginas interiores de Playboy y caminando de la mano de Marilyn Manson en todas las alfombras rojas.O, si eres fan del porno, en Pin-Ups 2, Decadence y Slick City: Las aventuras de Lela Devin y en Stiletto Sluts.

¿Por qué la recordamos?

Por su look vintage. Desde que era una chamaca se interesó en el cine de los años 40 y por actrices como Hedy Lamarr y Betty Grable; aunque también quedó fascinada con la imagen de Bettie Page. Amamos su piel blanquísima y su pelo negro. De su busto, su cintura, su trasero y su cadera ni hablamos, ese sí es un cuerpo de mujer. Y punto.

¿En dónde nos gustaría verla?

Slim podría contratarla para protagonizar la publicidad de sus productos, y así todo México sería territorio de Dita. Ningún estado de la República se quedaría sin tener un espectacular de ella. Y nadie armaría bronca, aunque seguro habría muchos accidentes de tránsito.