Por Eric Orlando Jiménez Rosas

El cine italiano de los años setenta aportó un subgénero, al que se le nombró “giallo”. Este subgénero, mezcla de thriller y cine de terror, se enfocaba más en los elementos estéticos de la violencia extrema y explícita, que en la coherencia de las historias. La búsqueda de los asesinos era menos importante que destacar morbosamente una violencia estilizada. El sonido de las peores películas de este subgénero, eran frecuentemente post-producidas en el Berberian Sound Studio, el estudio más sórdido y barato de Italia.

La película de Strickland cuenta la historia de Gilderoy (Toby Jones), un pequeño y tímido ingeniero inglés, que viaja a italia para la postproducción sonora de la nueva cinta “giallo” de un excéntrico director. Al llegar al estudio se da cuenta de que tendrá que trabajar con una cinta que le perturba sobremanera, ya que su experiencia se ha centrado en películas infantiles y familiares. Al tiempo que trabaja creando sonidos para acompañar los actos violentos de la película, se ve sometido a una serie de circunstancias perturbadoras, incomprensibles y desagradables. Los trabajadores del estudio son agresivos, groseros y lo ignoran, presionan, regañan y desprecian constantemente. La producción parece nunca terminar, y su estadía se prolonga indefinidamente. Gilderoy se va descomponiendo física y emocionalmente, al grado de sufrir alteraciones en su percepción de la realidad. Mientras tanto, la postproducción y las incomprensibles situaciones continúan, sin haber una salida clara para Gilderoy.

Berberian Sound Studio es una película alucinante, claustrofóbica y terrorífica. Está plagada de situaciones absurdas que desquician; el estudio parece encerrar a los personajes en una ambiente demencial donde no hay escape; y a pesar de que nunca se muestra una sola imagen de la película en la que se está trabajando, los sonidos que se conciben en el estudio, los comentarios acerca las brujas y demonios que torturan a jóvenes mujeres en la cinta, y la repugnancia que Gilderoy muestra, propagan una atmósfera de profundo miedo.

La película enfatiza todos estos aspectos utilizando diversos recursos. Se muestran cuantiosas cantidades de materia orgánica, vegetales y frutas, las cuales son arrancadas, destrozadas, aplastadas, aventadas y rebanadas con la finalidad de obtener los sonidos adecuados para las escenas violentas de la película. La materia orgánica se escurre, mancha y salpica. También vemos a las actrices, ensayando sus diálogos, gritando con las caras desencajadas, y gesticulando grotescamente.Todo esto sólo nos sugiere el horror que se gesta en ese estudio.

La colección de personajes es insólita. Acorralan a Gilderoy con situaciones tan absurdas que generan risa y desconcierto a la vez. Gilderoy trata de obtener un reembolso de los pasajes aéreos que él pagó. Este trámite tan simple se convierte en una misión imposible de lograr, llena de disparatados e inesperados eventos. Recuerda, en este sentido, a After hours (Martin Scorsese, 1985).

Además de la excepcional historia, Berberian Sound Studio, también revela la importancia del sonido en el resultado de las películas. Muestra el ingenio, talento y creatividad, antes de la era digital, para alcanzar un recurso poco apreciado al ver una película, pero con una enorme trascendencia.

País:
Reparto: Toby Jones,Tonia Sotiropoulou,Susanna Cappellaro
Director: Peter Strickland
Género: Terror
Nombre Original:
Año: 2013
Estreno: 2014-05-23
Duración: 92
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