Después de 10 años, obra de Diego Rivera vuelve a salir de Bellas Artes

Su traslado requirió de custodia armada y muchísimos cuidados

Ver obras en un museo es el último paso después de un exhaustivo trabajo museístico. Y es que conseguir las piezas para la exposición que sea, significa considerar no sólo labores curatoriales, sino de gestión, registro y cuidado de obra, desde que se solicita a las colecciones prestadoras, hasta su traslado y correcta colocación en la exposición que las aloja. 

Este es el caso del mural Revolución Rusa, mejor conocido como Tercera Internacional, de Diego Rivera, que viaja por segunda vez para ser exhibido en un lugar fuera del Palacio de Bellas Artes. Aquí te contamos paso a paso todo lo que tienes que saber sobre su traslado: 

¿Dónde está y por qué se movió?

Si has ido últimamente a Bellas Artes seguramente notarás que uno de sus murales (el más pequeño) ya no está. Resulta que fue prestado al Museo Mural Diego Rivera como una de las piezas principales de Diego Rivera. Revisiones de Norteamérica, su más reciente exposición. Los pocos registros que existen en Bellas Artes, señalan que esta pieza había salido solamente una vez hace aproximadamente 10 años para una exposición en Canadá. 

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Exhibición en Bellas Artes. (Cortesía.)

La obra

Y para que te animes a visitar esta obra de 1933, Tercera Internacional representa a los rusos Leon Trotsky y Vladimir Lenin, los líderes de la revolución bolchevique de 1917, acompañados del Ejército Rojo compuesto por obreros, campesinos y soldados de diferentes nacionalidades, junto con un complejo industrial que anuncia los orígenes del comunismo. La pieza fue realizada en Nueva York para la Liga Comunista, una organización establecida por seguidores de Trotsky. Fue hecha sobre una estructura móvil, y adquirida por el Museo del Palacio de Bellas Artes en 1977. Se sabe que Rivera realizó la Cuarta Internacional, sin embargo, su paradero es aún desconocido. 

Los cuidados antes del viaje 

Antes de realizar cualquier movimiento de obra, se debe estar seguro que la pieza está en las condiciones adecuadas para ser trasladada. Los encargados de esta revisión en este caso, fueron restauradores del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), quienes están a cargo de checar continuamente que todas las obras del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) estén en excelentes condiciones.

102776La tercera internacional. 2
La tercera internacional. 2 (Cortesía.)

Las revisiones pueden ser tanto superficiales como a profundidad, dependiendo del estado de conservación en el que se encuentre la obra. En las superficiales solamente se requiere de luz natural y un buen ojo para ver que la pieza no tenga ningún daño, mientras que las profundas se realizan mediante luz ultravioleta y lupa para detectar grietas, fisuras, sustancias químicas que se hayan adherido e incluso huellas dactilares. El dictamen de esta pieza indicó que estaba en buenas condiciones. 

El movimiento

Lo primero que tienes que saber es que por ser obra catalogada como patrimonial, la Tercera Internacional requirió de custodia armada proporcionada por el mismo INBA. Además, su embalaje consistió en una cubierta con más de 4 pulgadas de ethafoam (para impedir cualquier indicio de humedad) dentro de una caja de madera sellada con polipropileno.

Y por si esto fuera poco, a pesar de estar a menos de 2 km de distancia de un museo a otro y por medidas de seguridad, la obra viajó en un camión climatizado. El traslado estuvo a cargo de seis museógrafos tanto del MMDR como del MPBA y dos conservadores del Cencropam.    

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La tercera internacional. 1 (Cortesía.)

Otro dato que tienes que saber es que cada movimiento que se realiza debe ir acompañado de una revisión de obra. La primera previa al traslado, otra al ser recibida, y otras dos más similares para su viaje de regreso. En total cuatro revisiones acompañadas de sus respectivos seguros.                                                           

La llegada

Cada que una obra viaja es importante considerar la temperatura, tanto en el traslado como en el momento en el que llega. Y para que te des una idea, antes de poder abrir la caja que la contiene, se tiene que considerar un periodo de reposo o aclimatación que va de las 24 a las 48 h, de lo contrario la pieza podría expandirse o contraerse. Esta también es la razón de que en los museos se sienta mucho frío: las piezas deben estar a una temperatura de entre 18° y 21° C.

Diego Rivera. Revisiones de Norteamérica
Museo Mural Diego Rivera 
Calle Balderas y Colón S/N, Centro 
mar-dom, 10-18 h, $30, dom entrada libre
Del 7 de julio al 30 de octubre
  

Colección permanente de murales
Museo del Palacio de Bellas Artes
Av. Juárez, esq. Eje Central s/n

m-d, 10-18 h, $60, dom entrada libre

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