Los Simpsons: Banksy

La esquizofrenia cultural

Ayer,viendo el nuevo capítulo de Los Simpsons, tuve un momento de confusión muy repentino:¿acababa de ver el nombre de Banksy, el famosísimo grafitero y artista urbano,en la pared de la Springfield Elementary School? ¿Era uno de aquellos gestos sofisticados einteligentes que hicieron a la serie famosa, y que ahora se antojan perdidos?¿Era obra de Banksy o un reconocimiento por parte del equipo de la caricaturamás famosa de la historia?

PorqueBanksy es, quizá, el artista más famoso del mundo hoy en día. Puede sercuestionado en términos de la profundidad de su trabajo o las cualidades másacadémicas de su obra, no cotiza en los grandes foros comerciales del arte(donde Damián Hirst continúa siendo amo y maestro) y no ha tenido más que pocasapariciones museográficas, pero es un muchacho popular. A la gente parecegustarle la violencia política de una pared pintarrajeada, y el inglés lo hacebien, además de crear una mística impresionante en torno a su anonimato.

Totalque pocos segundos después de creer haber leído su nombre, llegó la familiaamarilla a sentarse frente al televisor, como ritualmente lo hace. Lo quesucedió me lo dejó todo más claro: el couch gag de esta semana era una compleja serie de animacionesque retrataban una fábrica de productos Simpson, donde los trabajadores eran explotados sin rencor yse producía todo lo posible e imaginable relacionado con Homero y los suyos. Lamúsica, hermosa y dramática. Todo era una evidente fechoría perpetrada porBanksy, que había logrado vandalizar hasta el rincón más simbólico de la malllamada "caja idiota".

Disfrutéentonces la valentía de mi caricatura favorita, la fortaleza que requiere haceruna autocrítica tan severa y anhelé, como lo hago desde hace diez años, queéste fuera el regreso a esos Simpsons sutiles, referenciales, delicados e inteligentes que poco se parecen alas abominaciones animadas que aparecen hoy en Fox.

DeBanksy pensé poco. Me gustó el gesto y confirmó para mí una idea que arrastrodesde hace tiempo: en los últimos años, la alternancia se ha convertido ennorma, la originalidad en el sueño generalizado de todos y la disidencia sepresenta en los medios más tradicionales. Banksy, que critica a una industriadesde la misma industria.

Unaesquizofrenia.