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Toledo y Monsiváis, una historia de complicidad cultural y activismo social - Arte | Chilango.com

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Agosto 2014
No. 129
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Toledo y Monsiváis, una historia de complicidad cultural y activismo social

Crítica Chilango


Museo del Estanquillo

Isabel la Católica 26

Entre Palma y Moltolinia, esquina con Madero

Col. Centro De La Ciudad De México

Tel. 5521-3052

Horario

Del 9 de noviembre de 2012 al 31 de marzo de 2013

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Precios

  • Entrada libre
TC:

Crítica Chilango

Por Paris Alejandro Salazar

Con la pluma y los pinceles, el escritor Carlos Monsiváis y el artista plástico Francisco Toledo trabajaron por el arte y la cultura de México, también con sus voces, autoridad y presencia pública lucharon por la justicia social y los derechos de las minorías. Desde la eternidad de las letras y de los materiales hechos arte, se presenta una remembranza de la obra artística de ambos personajes.

La pasión por México, el amor a la cultura y la solidaridad con las causas justas encontraron a Toledo y Monsiváis; lejos de rechazarse, se acoplaron y decidieron emprender una aventura que concentraría ambos talentos y daría pie a una sólida amistad cargada de complicidad.

La exposición Toledo-Monsiváis es un recorrido a través de la obra plástica del artista juchiteco para la que el escritor y coleccionista realizó textos en diversas publicaciones. La muestra reúne 268 piezas elaboradas por Francisco Toledo acompañadas por los textos de Carlos Monsiváis.

No son sencillas ilustraciones que acicalan las ideas del escritor, son dos obras de artes propias, una plástica y otra literaria, que saben escoltarse sin egoísmos ni protagonismos, cada uno provoca el encuentro y saben articularse, reconocen que pueden existir separados, sin embargo, no pueden vivir separados, ésa es su única certeza.

La muestra inicia con Zoología Fantástica, del libro de Jorge Luis Borges, para el cual Francisco Toledo creó 46 ilustraciones en papel y que Carlos Monsiváis prologó para la edición del Fondo de Cultura Económica. Continúa con El cuento del conejo y el coyote, libro escrito en zapoteco, por Natalia Toledo ilustrado con 33 originales realizados por su padre, Francisco Toledo, con fragmentos del prólogo hecho por Monsiváis.

También, se exponen 80 piezas de la Libreta de apuntes de Francisco Toledo caracterizados por sus trazos irreverentes e incitantes, así como los originales del libro Nuevo catecismo para indios remisos, una colección de cuentos y fábulas que escribió Carlos Monsiváis a petición del artista plástico.

Incluye obras basadas en Benito Juárez como nunca se imaginaría al Benemérito de las Américas; algunos fragmentos originales de la travesía hacia la humanización del mono Peter, el Rojo, de la serie Informe para una academia de Franz Kafka; seres imaginarios, mitológicos y naturales; hasta insolentes imágenes de la muerte, una de ellas usando condón. Se exhiben además grabados, dibujos, libros, arte-objeto, tintas, acuarelas, cajas, cartas y postales, algunas piezas creadas especialmente para Monsiváis.

La cronología de la muestra la dicta la amistad del artista plástico y el escritor. La insurgencia y la desobediencia de sus personalidades caracterizan los trazos y las letras. El espíritu transgresor que compartían le da personalidad a ambos trabajos. La solidaridad de los dos corazones le da el toque humano a las obras. El orgullo y la defensa de lo mexicano que profesaban, generan los temas y los rasgos de identidad. El gusto por la cultura popular le da una caricia de alegría las piezas. Es un desfile que materializa el profundo afecto y la confabulación de dos grandes genios mexicanos.

Una vez más se reúnen el artista plástico mexicano más reconocido en la actualidad y uno de los escritores fundamentales de las letras nacionales. Nadie sabe cuándo comenzó la amistad entre Monsiváis y Toledo, lo que sí se sabe es hubo un gran afecto personal, complicidad cultural y un intenso activismo social. Siempre juntos, hasta la muerte. Y así fue, tanto que la urna donde reposan las cenizas del cronista mexicano conocida como “Gaturna”, por su forma felina, en el Museo del Estanquillo, fue hecha por el pintor juchiteco. Tal vez, en un futuro salga a la luz un epitafio de Monsiváis para Toledo.

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