¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
Suscríbete
Vota por tu portada favorita
Isabel la Católica 26
Entre Palma y Moltolinia, esquina con Madero
Col. Centro De La Ciudad De México
Por Tania Oropeza
Del Rancho a la Capital. El cine mexicano de Carlos Monsiváis es una exhibición compuesta por una impresionante colección de títulos, stills, carteles, fotografías y hasta programas de mano que el cronista y escritor Carlos Monsiváis recopiló durante más de 40 años. Cada una de las imágenes justifica la existencia del cine como documento de registro histórico, pero sobre todo como un arca que custodia historias de amor, momentos de alegría catártica y la paulatina incursión del México rural en una ansiada modernización.
Al atravesar el portal de la sala de exhibición serás recibido por una imagen mural a blanco y negro de “la tostada y la guayaba”, inconfundibles personajes de barrio que fueron comparsa de Pepe el Toro en Nosotros los pobres (1947), eso te avisa que estás pisando el reino donde las divas, las rumberas, los pachucos, el charro cantor, la vecindad y la palomilla brava, los protagonistas incuestionables.
Con más de 500 piezas del acervo de las colecciones personales de Monsiváis, la muestra aborda principalmente la Época de Oro, que el escritor solía ubicar entre 1935 y 1955 y está organizada a partir de la idea del tránsito del rancho a la capital: el cine campirano o el edén rural y el cine urbano o el edén intramuros. En su faceta de cronista, Carlos Monsiváis buscaba conformar registros de la identidad nacional y sus constantes transfiguraciones, y sin duda lo logró a través de la preservación de cintas como Nosotros los pobres, -a la que cataloga como el mayor éxito del cine mexicano- Casa de vecindad (1950), Los Robachicos (1957), Allá en el rancho grande (1936), Río Escondido (1947), y Los olvidados (1950), entre otras.
No olvides visitar el segundo piso. Resguarda un pequeño bloque de la exhibición llamado "Amor de la calle, la vorágine del arrabal"; te sentirás inevitablemente seducido por las voluptuosas figuras de rumberas como la mítica Ninón Sevilla, Meche Barba, María Antonieta Pons, Rosa Carmina o Mary Esquivel, mujeres que hicieron del amor una forma de vida.
Cabe señalar que el curador de la muestra es Carlos Bonfíl, entrañable amigo de Carlos Monsiváis y quien mejor conocía su faceta cinéfila y su gusto por invitar amigos a su casa para ver películas mexicanas. Así que en gran medida las tertulias cinematográficas que el escritor organizaba en su casa de la Portales fueron trasladadas al Museo del Estanquillo. Acepta la invitación de Monsiváis y viaja en su máquina del tiempo hacia un México a blanco y negro que se transforma acompasadamente a Tecnicolor.