"Terra viridis quiere decir, en su sentido más llano y literal, "tierra verde". Sin embargo, en una acepción segunda, figurada -otorgándole un significado más entrañable y emocional-, esta expresión latina convierte a la tierra en una sustancia fértil, próvida, esencialmente fecunda. Una Tierra vigorosa, en suma. Entender, desentrañar y celebrar la trascendencia vital del mundo natural es lo que ha alentado y alienta en cada momento, me parece, el arte de Eduardo Rincón, provisto siempre de una coherencia plástica notable y, por consiguiente, de una honda libertad creadora. Esa misma coherencia y esa misma libertad se hacen presentes aquí (digo aquí, puesto que Terra viridis es un lugar, un territorio) para cobrar cuerpo en una extraña vegetación que parece proponerle a quien la observa un enigma sobre las coordenadas -tal vez cercanas, quizás remotas- de una geografía obligadamente imaginaria." Adolfo Echeverría habla sobre la obra de Eduardo Rincón.
Eduardo Rincón inició su proceso de educación formal dentro de la ciencia, trabajando en la investigación de plantas tropicales. En años recientes, ha fusionado los resultados de su investigación con las plantas a propuestas de instalación y escultura diseñando tambien jardínes con plantas nativas, al tiempo que sigue cultivando el grabado, el dibujo y la pintura.
Información: Cajablanca
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