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La historia detrás de dos décadas de fiesta

Con ustedes... Patrick Miller

Patrick Miller PatrickMiller.com Patrick Miller
09 de mayo de 2013

Antes de las diez de la noche una multitud híbrida se acomoda ordenadamente en una fila sobre la calle de Mérida. A pesar de las aparentes diferencias entre ellos –físicas, en su forma de vestir y de hablar–, todos quieren entrar al mismo lugar.

Media hora después, una puerta se abre. La fila avanza, lenta pero segura. La revisión es "de cajón y por nuestra seguridad". Después del cateo, la taquilla, pagamos treinta pesitos (costo real y a la fecha del democrático cover), cruzamos un túnel con luz negra que hace brillar un grafiti ochentero. Llegamos.

En el Patrick Miller parece que estamos en una especie de portal hacia otra dimensión. Justo ahí nos recibe "Bolo Miller", el encargado de que cada viernes todo funcione.

Túnel PM

Bolo recuerda que todo empezó en 1982: "Patrick Miller fue el nombre artístico que presentó al productor y DJ estelar Roberto Devesa". En aquel entonces, lo que hizo la diferencia fue que programaban música nuevecita: estrenaban canciones que no se escuchaban en la radio. La calidad del audio y el espectáculo de luces en el escenario de este lugar era de lo mejor. Fue el primero en proyectar videos. 

Dentro del mundo sonidero sobreviven dos estilos: el charanguero, donde suena salsa, cumbia y todo lo tropicalón; y el sonido disco, con Patrick Miller al lado del Polymarch.

La legión de Los Patricios nació a mediados de los ochenta. Se trataba de un grupo con un código específico de vestimenta (negro, lentejuelas y el logo del Patrick Miller) y un rito medio tribal en el que se enfrentan parejas en la pista de baile. Los contendientes quedan al centro de un círculo humano en el que hay curiosos y bailarines, esperando su turno para entrar en acción.

En mayo de 2013, "la música que se escucha en el Patrick Miller es el high energy, italo y new beat, que tienen como característica principal la universalidad, lo melódico y los beats pegajosos. Su ritmo te hace mover los pies sin que te des cuenta", dice Bolo, quien nos presumió que siempre cuidan el volumen "no necesitan treparle". La música dentro del bodegón en donde el Patrick Miller se instaló en agosto de 1994, se escucha con una nitidez sorprendente. 

Pista de baile PM

No pasaban de las 12 cuando ya éramos parte de la órbita que rodeaba a los primeros bailarines de la noche. Los Patricios son los primeros en ocupar a la pista. Las luces en tonos azules y verdes aumentaban su teatralidad. Sin embargo, la pluralidad del Patrick Miller es evidente: familias enteras, oficinistas, turistas, parejas en todas las combinaciones posibles, hipsters que rara vez bailan, fresas, punketos y hasta personas de pasados los 60 años, con toda la actitud.

Las fiestas son todos los viernes a partir de las diez y media de la noche, la publicidad se mantiene de mano en mano, en postales donde viene impreso el highlendario y se especifica el tipo de música que se escuchará cada noche. No pegan propaganda en la calle, publican sus eventos solo en el local o en su página web.

En el Patrick Miller caben 900 personas. Para entrar solo necesitas ser mayor de edad, llevar lana para el cover y ganas de bailar. No importa tu código postal, preferencia sexual o ingresos mensuales. En esta pista todos somos iguales.

La barra es sencilla, podríamos decir que casi es un puesto de hidratación. Venden cervezas, agua y refresco. Nada de coctelería ni tragos derechos. Y sólo aceptan efectivo, que debe ser cambiado por fichas para pagar las bebidas. No hay reservaciones. Tienen una zona para echar tabaco, que los fumadores agradecen sinceramente. También hay un área de butacas, una gran opción para los mirones.

Fichas Patrick M

Dicen que en el Patrick Miller puedes conocer "el verdadero México". Por eso se ha convertido en un lugar de peregrinación para visitantes internacionales que empiezan por Xochimilco, se siguen en las luchas y terminan en esta pista.

Quizá hace unos años lo importante era lo kitsch del lugar, ahora es la música y que las nuevas generaciones se mezclen con los Patricios para mantener vivo este Neo Salón de Baile.

Si vas al Patrick Miller (Mérida 17) solo sacúdete el miedo. Y si, en algún momento, el que se mueve bajo la disco ball toca tu mano y te lanza al centro del ruedo, tú solo déjate llevar.

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