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Guía para el turista chilango

¿Cómo sobrevivir en Garibaldi?

Ajúa, papaloy Especial Ajúa, papaloy
21 de junio de 2011
Por  Denisse Espejel   

 

Ir a Plaza Garibaldi es una experiencia mágico-mariachi-musical y si nunca te has parado ahí, no sabes qué esperar: sobre Eje Central se encuentra la puerta a una de las atracciones principales de nuestra Ciudad de México. No planeo darte una guía muy clara, pues mi vista terminó borrosa después de la investigación de campo, pero acá te dejo una serie de consejos sobre qué hacer y qué no hacer en tu futura visita a la Plaza del Mariachi.

Hazloooooo: Llega con vida

Garibaldi es como el Triángulo de las Bermudas. Si no estás familiarizado con la zona, haz lo que todo mundo: finge que sabes perfecto dónde estás. Lo más recomendable es no llevar tu coche. La zona está peligrosa y lo último que quieres es que el valet mariachi loco termine utilizando tu cajuela como bodega de trompetas. Pide un taxi para llegar y para salir, Plaza Garibaldi está en Eje Central, entre las calles de Allende, Montero y Ecuador, en la colonia Guerrero, junto a Tepito, pues. Evita exponerte.

No, por favor: Poner cara de papaloy  

Güey, en este lugar a nadie le importa quién es tu papá, cuántas veces hayas ido a Las Vegas, qué tan falsa es la cabellera rubia de tu novia... Nada. No se te ocurra llegar a las puertas de la Pulquería La Hermosa Hortensia [Callejón Amargura No. 4, Col. Centro] con tu pose de antrito de Antara.

Hazloooooo: Dale el lugar rockstar al mariachi

Cada canción está en $80-$90, lo primero que vas a tener que hacer será perseguir durante horas al mariachi, aquí son dueños y estrellas. Se te van a poner fresas a lo cadenero de antro y más te vale no ponerte igual porque sino nunca te pelarán. Vete atascado y pide un paquetón de diez canciones, grita y dedícale todas las canciones a la luz de tus ojos. Si quieres algo más barato, persigue a los mariachis que andan por la plaza, pero tienes que estar dispuesto a cambiar la mesa llena de tequila por un niño llorón con mocos.

 

Acuérdate de TODO lo que pides

No, por favor: no te hagas bolas con la cuenta

Te dedicas a perder consciencia con cada trago... cuidado: puede convertirse en un problema. El Salón Tenampa [Plaza Garibaldi #12, Col. Centro, 5526 6176] es una maravilla pero los meseros están más que pendientes de todos los tragos que pides, demasiado pendientes, de hecho. Es tradición que quieran verte la cara en tu borrachera monumental y te van a perseguir: llegan incluso a marcarte al celular para cobrarte todas esas cubas que –por supuesto– tú no recuerdas. Carga un plumón en el cuello y márcate cada cosa que pidas en el brazo, terminarás como zebra pero sin problemas con la ley.

Hazloooooo: Persigue al "Toques, toques..."

En una de tus trescientas visitas al área de fumadores (o sea, la calle) busca al personaje con la cajita con tubitos y tortura a tus amigos. Luego llévalo adentro y págale millones de dólares por torcerte los músculos. Es una diversión total y vas a reír como si no hubiera mañana, mientras más borracho estés, más vale la pena. Te recomiendo volverlo a perseguir unas cuantas horas después. 

No, por favor: No lleves al malacopa

Todos odiamos a los malacopa. Los odiamos todavía más cuando se ponen de flojera en lugares a los que no estamos acostumbrados a ir. Recuerda qué tanto te expones si algún nefasto termina haciéndote escenitas frente a 400 bigotones dispuestos a hacer todo, menos tolerar al que se cree protagonista de telenovela. 

 

After en el Tropicanaaaa

Hazloooooo: Ponte salsa

Cuando ya hayas visto demasiadas guitarras gigantes y panzas y quieras seguirte al after del folclor, entonces ha llegado al hora de cruzar al Salón Tropicana [Plaza Garibaldi 43, Col. Centro, 5529 7316]. Aquí te sentirás un poco más en tu zona de confort pues verás uno que otro de tu rodada intentando sacarle brillo a la pista. 

No, por favor: No termines solo

Intenta mantener a tus cuates en la mira y no tomes decisiones sin consultarlos, Garibaldi está a reventar y, si no te fijas, puedes perderte de la parvada de borrachos. Lo último que quieres es salir del baño de La Vaquera [Honduras 18, Col. Centro, 5772 6107] y encontrar tu mesa abandonada y con veinte meseros dispuestos a torturarte con pica hielos. ¿Te quejas de que las mujeres vamos juntas al baño...?, acá no te va a quedar de otra, mirrey.

No olvides que lo más importante es nunca dejar de disfrutar el tequila, el ruido y la experiencia, bájale a la pose y aprovecha todo lo que tiene tu ciudad. 

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