La esquina de Insurgentes con Ceres ha sido durante mucho tiempo un secreto nocturno, siempre con una línea definida: lo auténtico. Hace un par de años, tanto el Rhino como el Monster se convertían en pequeños lugares que satisfacían las necesidades de quienes buscaban no sólo reven relajado, sino propuestas. Específicamente el Monster era un hito: no sólo presentaban bandas nuevas, sino que su onda iba por el rock y el metal. Más tarde se convirtió en el Play Live; hoy reabre sus puertas bajo el nombre Black Room.
Las referencias sexualoides se valen, siempre que se trasladen a orgasmos musicales. El Black es pequeño, pero tiene lo necesario: buena música, que va del rock al rock (no más), con bandas en vivo todos los fines de semana. La gente que va lo sabe: si no te late esa onda (o si sólo es tu pose a la que le late esa onda) ni te pares por ahí. Eso sí: si el rock es lo tuyo, pasarás toda la noche pegado al pequeño escenario, en el que se presentan desde tributos a Metallica, hasta bandas nuevas o de culto, como ON TV. Checa siempre su cartelera en el myspace: www.myspace.com/blackroombar.
Claro que la bebida está incluida. Lo recomendable siempre es una chelita; pero también tienes más opciones, las clásicas: una cuba, un tequilita. Aunque ojo con lo que pidas para beber, porque seguramente no tendrás mucha oportunidad de sentarte.
El Black es una muy buena opción para quienes buscan rock de a de veras y no quiere ir a un pub. ¿Por qué no te das una vuelta?
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